POR LA CHIQUIS Correo: [email protected]
DICEN que ¡ya llegó!, ¡ya está aquí!, ¡regresó! ¡Ahora sí, agárrense todos! La columna de trascendidos políticos y sociales más esperada en Yucatán está de vuelta más fuerte que nunca, sin pelos en la lengua y con la información que otros no te cuentan, aunque algunos se molesten. Aquí te enterarás de lo que se dice en los pasillos, en lo oscuro, lo que va de oído en oído; lo que no se dice en voz alta pero que es verdad, o sea, el chisme caliente. En este espacio te enterarás de los entretelones de la grilla local: quién resbaló como si estuviera en tobogán y quién peca de precavido. Bienvenido de nueva cuenta, te esperamos cada semana… ¡Arrancamos!
DICEN que quien no tiene ni un poquito de vergüenza, pero sí mucho sueño, es el diputado del Partido del Trabajo (PT), Francisco Rosas Villavicencio, pues casi en cada sesión plenaria se duerme sin importar si es ordinaria, solemne o el informe de algún funcionario. En la última sesión, realizada el miércoles pasado, se le vio muy bien acomodado en su curul valiéndole cacahuates que la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (CODHEY), María Guadalupe Méndez Correa, presentara su informe de actividades; o tal vez eso lo arrulló, pero de repente ya había cerrado los ojos, acomodado sus manitas y se encontraba disfrutando de una fresca siesta. Hay quienes envidian al “dipu” Rosas, que tiene una chamba tan cómoda que hasta le permite descansar, ¿será que su buen sueldo le da tanta paz mental? Otros aseguran que su sueño no es profundo, que solo se desprende del plano terrenal unos minutos para saludar a Morfeo y regresa con nuevos ánimos; aunque unos más comienzan a preocuparse por su salud, pues no es normal que alguien se duerma tan fácil en medio del día, ¿se imagina que cualquiera pudiera hacerlo mientras sudamos la gota gorda? En fin… ya pasó un año y nadie le ha dicho que tiene que desquitar la dieta diaria, así que lo más seguro es que lo volveremos a ver en una seria introspección con sus pensamientos, mientras algunos de sus compañeros en el Congreso local buscan cómo destrabar la agenda legislativa para hacer leyes que lo beneficien a usted y a todos.
◊DICEN los vecinos de diferentes colonias de Mérida que cada día que pasa sufren más debido al total abandono en el que la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Yucatán (JAPAY) los mantiene. Ya no hablan solo de fugas en las calles que ocasionan baches y charcos que sirven de criaderos de moscas y moscos —que a su vez traen enfermedades—, sino de la falta de presión que los afecta directamente. Por ejemplo, familias de Juan Pablo II y de la colonia Mulsay aseguran que de lunes a viernes la presión del agua es poca, pero logran llenar el tinaco; el verdadero terror se siente cuando llega el sábado, pues la fuerza que impulsa al vital líquido es casi nada. Cuentan que de la llave que se encuentra a la entrada de las casas logra salir un chorrito de agua, pero no es suficiente para que llegue a todas las tomas de la vivienda y ni hablar del tinaco. Lo peor de todo es que, dicen, cuando lo reportan, los trabajadores de la dependencia estatal se portan muy groseros y no les dan una solución. Y por si fuera poco, el director general, Francisco Torres Rivas, no les da la cara y además decidió hace poco mudar las oficinas centrales de la JAPAY del Centro a una súper oficina en la zona de Altabrisa; seguro piensa que es una buena idea y tal vez lo sea para él, pues a los ciudadanos les será más difícil llegar a exigir un buen servicio. Por cierto, los afectados aseguran que los recibos no dejan de llegar puntuales e incluso con aumento. ¡Todo mal!



