Esta tarde, en la zona arqueológica de Chichén Itzá, se formó un descomunal torbellino en una zona despejada (alejado de ruinas), muy delgado y de al menos 20 metros de altura. En realidad su altura se perdía en el cielo.

Por su delgadez parecía inofensivo, pero su altura era lo que de verdad impresionaba además del ruido que hacía por su velocidad.

Decenas de turistas, entre sorprendidos y temerosos, guardaban una distancia prudente pero algunos aprovechaban para capturar el momento en fotos o video.

Uno de estos videos ha circulado en redes sociales y ha llamado mucho la atención.

Apenas este jueves se celebró en este lugar el equinoccio y la llegada de la primavera, así como el descenso de la serpiente de Kukulcán, pero lo que muchas personas han podido hoy, es algo que seguramente nunca olvidarán.

Al parecer nadie salió herido. Se desconoce cómo es que fue posible su formación.