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Enigmas: ¿Quién arrulla al bebé?

Por Jorga Moreno
Una joven pareja, Roberto y Maricela, acababan de contraer nupcias, los dos enamorados y recién casados buscaban dónde comprar su vivienda, ya habían visto algunas opciones, pero por falta de presupuesto o cercanía con su lugar de trabajo o algún desperfecto en el predio, no se convencían por ninguno.

Hasta que uno de sus vecinos del lugar donde rentaban por el momento, les comentó de una casa muy cerca de su sitio actual de residencia; la casa era grande, hermosa, de dos pisos, con un gran jardín en el patio trasero, en el que había un hermoso rosal, que pese al abandono y al paso de los años, parecía como si alguien lo cuidase con total esmero.

La casa era de un familiar del vecino que había fallecido un par de años atrás, pero sin dar más detalles del por qué o cómo, mencionó que la había heredado y que planeaba venderla. ¿El precio?, era casi regalado, aparte el descuento que le hizo a la joven pareja por el aprecio generado en el tiempo de ser vecinos.

La misteriosa mujer

Tardó poco para que la pareja se cambiase a su nuevo hogar y, en poco tiempo, la que fuese una casa abandonada ya lucía como una gran mansión, todo parecía perfecto, un feliz matrimonio, el acenso de Roberto en su trabajo y Maricela embarazada. Así, todo iba “viento en popa”, ya habían pasado dos años sin novedad alguna, excepto por algunos comentarios que le hacían sus amigos a la pareja, como el que en ocasiones marcaban por teléfono a su hogar y les contestaba una muchacha con voz muy amable que incluso se ofrecía a dejar el recado cuando se encontraban con vecinos en la calle.

Sus amistades juraban haber visto a una joven mujer asomada por la ventana del segundo nivel de la casa que les sonreía amablemente, que incluso les llegaba a saludar. Era muy raro, ya que esa ventana era la del cuarto que tenían previsto para el bebé.

La pareja solo se reía de lo que les contaban, ya que eran muy escépticos y no creían en esas boberías, incluso pensaban en no bautizar al futuro niño.

Pasaron los meses y llegó el nuevo integrante de la familia, Mateo, un lindo varón de 3 kilos, no podían estar más felices. El niño llegó a su habitación, la cual habían preparado con anterioridad, era toda de azul cielo, con avioncitos dibujados por todas las paredes del cuarto, una bonita cuna y una silla mecedora donde su madre podría alimentarlo y arrullar al chiquillo.

El bebé era muy bien portado, casi no lloraba y cuando comenzaba a intentar un berrinche, bastaba con ponerlo en la cuna para que, en cuestión de minutos, se callara o quedara dormido o a veces el niño se despertaba llorando y en segundos se callaba.

En una ocasión, mientras comían y el niño estaba en su cuna, dormido al parecer, comenzaron a escuchar las risitas y hasta carcajaditas del infante.

Al subir a ver al niño todo quedó en silencio de repente, pero la silla mecedora se movía sin motivo aparente. Tomaron al bebé y lo bajaron con ellos a la mesa sin dar más importancia a lo sucedido.

La aparición

El exceso de trabajo de Roberto y el encerramiento de Marisela por cuidar al niño todo el día comenzaba a pasar la factura a la feliz familia, y comenzaban a tener problemas entre ellos, nada grave, pero con algunos momentos de tensión al principio, las peleas comenzaban a subir de intensidad y, en una ocasión que no paraban de gritarse el uno al otro, y el niño tampoco dejaba de llorar, ya que lo traía cargando Marisela de un lado a otro mientras reñían.

Enojadísima fue a la habitación del bebé a ponerlo en la cuna para salir a pelear de nuevo con Roberto, pero entre sus gritos dejaron de escuchar el llanto del niño, y fue hasta después de una hora que se dieron cuenta que el infante ya no lloraba y que, al contrario, había pasado del llanto a las risitas.

Se vieron mutuamente y, consternados, fueron al cuarto del bebé. Al abrir la puerta se llevarían el susto de sus vidas, al ver que una mujer de apariencia joven flotaba sobre el suelo, aparentemente sin pies, y cargaba al pequeño niño consolando su llanto mientras volteaba a verlos con molestia. Roberto se acercó corriendo y con miedo para arrebatadle al niño y salir corriendo del lugar…

La familia al día siguiente fue por sus cosas y decidieron salir de ahí de inmediato.

Poco después el buen vecino contaría la verdadera historia de la mujer a la pareja asustada: la joven mujer que se aparecía era su prima que, igual que Roberto y Marisela, se había casado y junto con su esposo compraron esa casa, tuvieron a su bebé pero éste había fallecido por la tan letal “muerte de cuna” (muy común en los recién nacidos), así que su esposo la dejó al poco tiempo y su único consuelo era cuidar ese rosal como si fuese a su pequeño hijo, pero poco tiempo después ella se quitaría la vida en el cuarto que fuera de su bebé.

La casa no ha sido habitada desde entonces, el rosal sigue siendo cuidado y algunos cuentan que se puede ver a la joven por las ventanas, paseando entre los cuartos que dan a la calle.

Gira paranormal

Por otra parte, les recuerdo que si quieren ver más de 15 impactantes investigaciones inéditas, me acompañen a la gira paranormal “Misterios” que se realizará este sábado 29 de febrero en la casa ejidal de Acanceh, en funciones de 7:30 y 9:30 pm, en donde además presentaré a algunos de los objetos del Museo Paranormal. Este es un evento patrocinado por el periódico De Peso y en la muestra de su ejemplar de ese día en la taquilla, le daremos un regalo sorpresa.

(Imagen de contexto tomada de YouTube)

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