El Peso de la Experiencia: Juanito, talentoso con el punto de cruz

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En las calles de la blanca Mérida hay muchos héroes que casi nadie ve, pero que desde temprano salen a chambear para que la ciudad luzca bonita. Entre ellos está Juan de Dios Can Yah, un trabajador de Servicios Públicos Municipales que con machete, escoba y muchas ganas le mete mano al mantenimiento de las áreas verdes, aunque su otra gran herramienta es una que pocos imaginarían: una aguja con hilo de colores.

Juan de Dios es originario de Teabo, un municipio donde las tradiciones mayas siguen vivas y donde aprendió desde chamaco el arte del punto de cruz gracias a su abuela, quien le pasó el secreto de mover la aguja con calma y precisión.

A los 15 años comenzó haciendo servilletas y pequeños trabajos de bordado. Con el paso del tiempo fue agarrando práctica hasta convertirse en un verdadero maestro en la elaboración de ternos, esas prendas llenas de color y detalles que son orgullo de la cultura yucateca.

Se siente bonito que valoren lo que haces”, dice emocionado el artesano, quien considera que ese reconocimiento no es solo para él, sino también para su abuela, su familia y todos aquellos que mantienen viva esta tradición que poco a poco se está perdiendo.

Porque, seamos sinceros, hoy en día ya no cualquiera se sienta con paciencia a contar puntadas y combinar colores. Entre tanta tecnología y prisas, encontrar a alguien que conserve el bordado a mano es como encontrar un tesoro escondido. ¡Casi, casi una joyita de esas que guarda la abuelita en su baúl!

Durante sus ratos libres, después de dejar las calles limpias y las áreas verdes en orden, Juanito continúa con sus bordados. Actualmente trabaja en dos ternos para quinceañeras y recibe pedidos por encargo, pues cada pieza requiere tiempo, dedicación y mucho cariño.

Su historia demuestra que las tradiciones no tienen género ni edad, y que el talento puede aparecer en cualquier lugar: lo mismo detrás de una aguja, en una banqueta durante un descanso, que entre las labores diarias de quienes hacen que Mérida luzca cada vez mejor.

Así que la próxima vez que vea una calle limpia o un hermoso bordado yucateco, recuerde que detrás puede haber una persona como Juanito, poniendo el corazón en cada puntada y en cada jornada.

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