Las vacaciones de verano representan una oportunidad para el descanso y la convivencia familiar, pero también pueden convertirse en un fuerte golpe para las finanzas de los hogares yucatecos si no existe una adecuada planeación, así lo advirtió el economista de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Javier Becerril.
Resulta que el desembolso que realiza una familia depende del tipo de viaje, aunque los montos pueden ser considerables. En un fin de semana en algún destino de Yucatán, como playas, cenotes o pueblos mágicos, el gasto puede ir de entre 3 mil 500 y 8 mil pesos para una familia de cuatro integrantes.
Ahora bien, si el viaje es a Quintana Roo o Campeche, el presupuesto puede elevarse de 8 mil a 18 mil pesos. En tanto, un viaje nacional en avión puede oscilar entre los 20 mil y 40 mil pesos, mientras que unas vacaciones en el extranjero difícilmente bajan de 60 mil pesos y pueden superar los 100 mil.
“Con base en la distribución del ingreso, únicamente entre el 15 y 20 por ciento de los hogares yucatecos tiene capacidad financiera para realizar vacaciones nacionales sin comprometer su economía, mientras que menos del cinco por ciento puede costear viajes internacionales de forma regular sin recurrir al endeudamiento”, sostuvo.
Debido a la falta de presupuesto, muchas familias usan tarjetas de crédito, meses sin intereses o préstamos personales para costear las vacaciones, lo que genera una sensación inmediata de bienestar, pero compromete los ingresos futuros.
El economista recordó que México mantiene una baja cultura del ahorro, por lo que recomendó planear los viajes con varios meses de anticipación, evitar financiar vacaciones con deuda, establecer un presupuesto máximo, aprovechar la amplia oferta turística local y no utilizar el fondo destinado para emergencias. Asimismo, sugirió fomentar el ahorro mediante hábitos sencillos, como separar entre el 10 y el 20 por ciento del ingreso mensual antes de realizar otros gastos y establecer metas específicas para ese dinero.



