Enigmas: Cuenta increíbles experiencias ex policía esotérico en Mérida

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Enigmas:
Por Jorge Moreno
Hoy les presento el relato de un ex oficial de policía, que se nos hizo muy interesante; su nombre es Antonio Matos y radica en la ciudad de Mérida.

“Quiero platicarles que hace algunos años cuando estudié en la Academia de Policía de la SSP (ubicada en el periférico poniente) teníamos un compañero a quien le gustaba mucho la lectura de las cartas de Tarot, interpretación de los sueños, así como otras cosas de tipo esotérico, y en una ocasión llevó un libro de vudú.

“Cuando nos dimos cuenta ya nos daba clases de vudú en nuestros ratos libres. Algunos, sólo por curiosidad, le preguntaban pero ya con eso le daban cuerda y se ponía a contarnos y explicarnos cómo se hacen esos rituales con los muñequitos y esas cosas”, señaló.

“Ya cuando pasó el tiempo y nos graduamos me tocó en dos ocasiones ver estos muñecos: uno tirado a la puerta de un cementerio y el otro en una casa; de hecho, hubo el reporte y llegamos, pero no le hicimos mucho caso. Incluso, a manera de broma, un compañero a quien en el lapso de una semana le tocaron tres casos en un parque ubicado al norte de Mérida, dijo que deberían incluir una materia de ‘brujería’ en la academia, pues muchos elementos no sabían qué hacer cuando se topaban con un caso de estos, pues generalmente ‘tiran a loca’ a la persona que lo reporta”.

Y agrega: “Y fíjate que es muy común que en nuestros rondines nos encontremos con cosas raras, a veces hemos visto gallinas negras a las puertas de los panteones, muñecos tipo vudú llenos de alfileres, flores rojas con fotos de personas y muchas cosas más que yo estoy seguro en ocasiones es maligno.

De la burla a la posible amputación

“El caso que más recuerdo le pasó a uno de nuestros compañeros hace cinco años, se había pasado a trabajar en la Municipal y se encontró con un muñeco y una flor con alfileres en uno de los accesos del mercado Lucas de Gálvez en el Centro, pero él empezó a insultar y pateó los objetos, pues dijo que eran tonterías…

“Para no hacerles larga la historia casi le tuvieron que amputar la pierna porque se le empezó a engangrenar sin motivo aparente; los doctores no le buscaban remedio, tuvo que ir con un santero en Tzucacab, y allí lo curaron y pudo trabajar de nuevo, pero desde eso dejó de burlarse.

Infartado

Otro caso que contó sobre brujería se lo relató su papá, quien también fue policía en la antigua Dirección de Protección y Vialidad (DPV) de Yucatán, y señala que un velador que laboraba en la Calle ancha del Bazar sufrió un infarto un día después de encontrar y tocar un muñeco que estaba a las puertas de un negocio; se cuenta que el objeto tenía la foto del dueño de ese sitio y era una venganza por cuestiones de infidelidad, pero el velador tuvo la mala suerte de tocar la brujería y hacia él se fue el mal.

Por último comenta que él, para protegerse, siempre llevaba una medalla de San Benito y es muy prudente cuando se toma un caso de
presunta brujería: “Si encuentro algo en la calle nunca lo toco, o cuando nos reportan algo así trato de no acercarme mucho sin antes hacer una oración o con mi medalla de por medio, aunque me tomen a loco más vale prevenir que lamentar”, finalizó.

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