El inminente aterrizaje de Liborio Vidal Aguilar en el proceso interno de Morena para la alcaldía de Mérida, y la perspectiva de que, en caso de resultar ganador de la encuesta encabece la boleta, cambió de tajo la óptica del partido guinda: al rediseñar la estrategia de mera contención de votos en la capital que habían previsto. Esta nueva expectativa obligó a reconfigurar con rapidez el mapa de las diputaciones federales para cuadrar el rompecabezas y maximizar la competitividad en las urnas.
Antes de la irrupción del vallisoletano, el tablero oficialista apuntaba definido: Wilmer Monforte en el Distrito 1; María Esther “Chelita” Magadán en el 2; Óscar Brito amarrando reelección en el 3; Naomi Peniche en el 4; Jazmín Villanueva en el 5; y Jessica Saidén perfilada para repetir en el 6.
En el marco de la contienda interna, los reacomodos fueron inevitables para fortalecer la contiende por Mérida: “Rulo” Osorio ha sido reubicado estratégicamente en el Distrito 4, lo que supone una pausa en las aspiraciones de Naomi Peniche; el trabajo territorial de Samuel Lizama ha ganado en las encuestas internas frente al perfil nacional de Jessica Saidén, colocándose en una posición inmejorable para el Distrito 6.
El nudo de estos movimientos es la paridad de género, que inclina la balanza para que el Distrito 1 sea abanderado por una mujer, pero lejos de ser un conflicto, según se comenta en los pasillos Wilmer Monforte está contento, pues se mantendrá al frente del Congreso con los reflectores que le permitirán continuar con su carrera política.
VOCES SUELTAS: Mudanza con información y la carambola panista
La renuncia de Carlos “Chelito” Carrillo a la Secretaría de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Mérida esconde mucho más que un simple reacomodo administrativo.
Durante su gestión, “Chelito” consolidó valiosas bases de datos y cartografía territorial que, si bien no figuran en las actas de entrega y recepción, viajarán con él hacia el nuevo proyecto guinda.
Lo que más ha dado de que hablar son las formas, ya que una semana antes de presentar su renuncia, el ex funcionario comenzó a vaciar su oficina lentamente, como si no tuviera honor, se fue por la puerta de atrás, sin siquiera tener la cortesía de avisar a la alcaldesa.



