El problema también viene de fuera
La debilidad nacional del PAN amenaza con convertirse en otra carga rumbo a 2027. El escenario tampoco ayuda desde el centro del país. Sondeos nacionales ubican al PAN alrededor del 10% de las preferencias y algunas mediciones incluso muestran al PRI por encima del blanquiazul en estados como Nuevo León, Zacatecas y Veracruz. Para el panismo yucateco, acostumbrado durante años a resistir las crisis nacionales de su partido, la pregunta ahora es otra: ¿cuánto puede aguantar una estructura local cuando el viento nacional sopla en contra?
La inercia guinda
La fractura panista ocurre cuando Morena mantiene ventaja en cinco de los seis distritos federales de Yucatán. La pelea interna llegó en uno de los peores momentos para Acción Nacional. Mediciones recientes de firmas como De las Heras y Mitofsky mantienen a Morena arriba del PAN en cinco de los seis distritos federales, señal de que la ventaja guinda de 2024 todavía pesa. El Distrito IV aparece como la principal excepción y prácticamente el último territorio donde el panismo conserva ventaja, aunque con márgenes más cerrados. Son encuestas, no resultados anticipados, pero dejan una advertencia: antes de pensar en recuperar Yucatán, el PAN necesita dejar de perder terreno.
Vila y la operación de repliegue
En los pasillos panistas se habla de concentrar fuerzas en unos 50 municipios donde todavía hay posibilidades reales. En ese contexto cobra fuerza la versión sobre el regreso de Mauricio Vila Dosal a la operación territorial. El objetivo no sería recuperar todo Yucatán, sino algo bastante más pragmático: blindar alrededor de 50 municipios donde todavía existen estructura, liderazgos y candidatos competitivos. Recursos y operadores irían hacia las plazas que realmente puedan defenderse. Más que una ofensiva, sería una estrategia de contención. Y si el PAN ya analiza qué territorios salvar, quizá sus números internos estén diciendo más de lo que públicamente admite
La puerta que queda abierta
Si Renán Barrera rompe definitivamente con el PAN, la pregunta ya no será si se va, sino quién estaría dispuesto a recibirlo. En los corrillos políticos algunos imaginan un eventual acercamiento con Morena e incluso un nuevo intento por Mérida en 2027, ahora bajo otros colores. Pero querer cruzar una puerta no significa encontrarla abierta. Morena tiene aspirantes que llevan años trabajando por la candidatura de la capital y operadores que difícilmente aceptarían entregar su principal plaza a quien hasta hace poco era uno de sus adversarios. Además, cualquier movimiento ocurriría mientras persisten cuestionamientos sobre decisiones de sus administraciones municipales. La incógnita queda servida: si Renán deja el PAN, ¿encontrará otro proyecto político o descubrirá que después de tantos años en el centro del poder también se puede terminar de la capital y operadores que difícilmente caminando solo por el pasillo?



