Rollo: José Salazar
Erik Rihani González presentó una fotografía muy incompleta de de su Segundo Informe de Gobierno. Construyó un discurso alrededor de la frase “Progreso avanza con resultados”, pero dejó fuera del escenario algunos de los asuntos más incómodos de su administración, ni precisó cuánto debe, a quién y cuánto podrían terminar costándole a los progreseños.
La deuda con los trabajadores y el ISSTEY
Semanas antes del informe, cuatro organizaciones sindicales con más de 650 trabajadores, presionaron al municipio para conseguir mejoras en las condiciones económicas de sus trabajadores; lograron un primer acuerdo para actualizar el sueldo de quienes percibían el salario mínimo y cubrir la retroactividad correspondiente desde enero de 2026; ni hablar de incrementos, compensaciones y quinquenios.
Otro gran ausente fue el Isstey. Los sindicatos han reclamado el cumplimiento de resoluciones relacionadas con la incorporación y derechos de trabajadores municipales, y obligaciones por cuotas que han situado alrededor de los 150 millones de pesos.
Despedidos y laudos, ¿cuánto debe?
La misma opacidad rodea los conflictos con trabajadores despedidos durante administraciones anteriores. ¿Cuántos siguen esperando pagos? ¿Cuántos expedientes laborales continúan abiertos? ¿Cuánto ha pagado la administración de Rihani en laudos, indemnizaciones y convenios? ¿Cuántas sentencias están pendientes de ejecución? ¿A cuánto asciende actualmente el pasivo laboral contingente del municipio?
¿Finanzas sanas o cuentas incompletas?
Rihani presumió ingresos superiores a 487 millones de pesos y destacó que no contrató nueva deuda pública. Pero laudos, indemnizaciones, sentencias, cuotas de seguridad social, compromisos sindicales y obligaciones heredadas también pueden representar presiones importantes para las finanzas municipales y el adeudo con el ISSTEY no es pequeño.
El agua, dos años después, todavía es una promesa de campaña
El propio Rihani que terminó exhibiendo involuntariamente otro pendiente. El alcalde aseguró que su administración trabaja para lograr “agua todos los días y a todas horas”. Precisamente ahí está el problema, no es un asunto resuelto.
“Podemos solos”, una frase que choca con la realidad
Quizá una de las afirmaciones políticamente más arriesgadas del informe llegó cuando Rihani recordó que durante años se decía que determinadas obras no podían hacerse sin ayuda estatal o federal y respondió: “Oh, sorpresa, sí podemos, podemos solos”.
Los números cuentan otra historia. La transformación del Puerto de Altura contempla una inversión integral de 12 mil 225 millones de pesos, con participación de recursos federales, estatales y privados.
El reto del alcalde no debería ser demostrar que puede gobernar sin otros órdenes de gobierno, sino garantizar que Progreso obtenga de ellos los recursos necesarios para que la expansión portuaria no termine desbordando los servicios municipales.
Gobernar no sólo es cortar listones, contabilizar metros cuadrados y sumar beneficiarios. También significa pagar obligaciones, cumplir sentencias, responder a trabajadores, negociar con sindicatos, garantizar servicios básicos, transparentar pasivos, proteger el territorio y anticiparse a los problemas que traerá el crecimiento.
Qué incomoda al Alcalde?
- Conflictos sindicales por salarios y prestaciones.
- Adeudo con el Isstey estimado en unos $150 millones.
- Laudos y pagos pendientes a trabajadores despedidos.
- Falta de transparencia sobre pasivos y deudas del Ayuntamiento.
- Problemas de abasto de agua potable.
- Caso Las Dunas, con controversias ambientales y judiciales.
- Fallas en regulación de desarrollos inmobiliarios.
- Servicios públicos insuficientes ante el crecimiento de Progreso.
- Dependencia de recursos estatales, federales y privados pese al discurso de “podemos solos”.
- Problemas heredados aún sin resolver después de dos años.



