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Cada quien tiene una forma de vivir su duelo: tanatóloga

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Una fotografía sobre el altar, el olor de la comida favorita o una canción que trae de vuelta los recuerdos pueden apretar el corazón durante el Janal Pixán. Mientras algunas familias celebran la memoria de quienes se adelantaron, otras enfrentan el dolor de una ausencia reciente, por lo que la tanatóloga Luisa Estrada pidió dejar de imponer reglas sobre cómo debe vivirse el duelo y permitir que cada persona encuentre su propia forma de recordar.

La especialista explicó que existe un fenómeno conocido como síndrome de aniversario, relacionado con las emociones que despiertan fechas significativas, como cumpleaños, Navidad o el Día de Muertos, cuando recuerdan a una persona fallecida. Aunque hayan transcurrido muchos años, estas celebraciones pueden hacer presente su ausencia, aunque la intensidad y el tipo de sentimiento cambien con el tiempo.

La tanatóloga Luisa Estrada pidió dejar de imponer reglas sobre cómo debe vivirse el duelo y permitir que cada persona encuentre su propia forma de recordar.

DIFERENTES DUELOS

Estrada señaló que no existe una sola forma de vivir el duelo: mientras alguien puede sentir enojo o una profunda tristeza, otra persona encuentra en estas fechas una oportunidad para celebrar la memoria de quien murió. Todo depende de las circunstancias de la pérdida, de las creencias y del proceso emocional de cada individuo.

En Yucatán, esta relación con la muerte tiene un significado especial por las raíces mayas y la tradición del Janal Pixán, que permite recordar a los difuntos mediante altares, alimentos y objetos que fueron importantes para ellos. Para la tanatóloga, estas prácticas no necesariamente representan una tragedia, sino una manera de mantener vivo el vínculo afectivo con quienes ya no están físicamente.

“Un vínculo nunca muere”, expresó Estrada al explicar que la relación con un hijo, una madre, un padre o cualquier otro ser querido no desaparece con su fallecimiento. Por ello, colocar una fotografía en el altar, abrazarla o conservar algún objeto puede ayudar a una persona a sentir cerca a quien perdió.

EMPATÍA SOBRE REGLAS

Como ejemplo, relató el caso de una mujer que perdió a su hijo en un accidente de motocicleta y que, apenas seis meses después de su muerte, llegó llorando a un grupo de acompañamiento porque le habían dicho que no debía colocar su fotografía en el altar. Para ella, tener la imagen de su hijo era una forma de sentirlo presente y expresar el amor que seguía sintiendo.

Ante situaciones como ésta, Estrada pidió tener empatía y evitar imponer reglas sobre cómo debe vivirse el duelo. Una tradición o creencia puede ser importante para algunas personas, pero no debe convertirse en una prohibición que aumente el sufrimiento de alguien que atraviesa una pérdida reciente.

NO GUARDAR LA TRISTEZA

También recomendó dejar de aparentar que todo está bien para no preocupar a los demás. Guardarse la tristeza, dijo, puede convertir las emociones en una olla de presión; por ello, es importante darse permiso de llorar, hablar con alguien de confianza, escribir o encontrar alguna actividad que ayude a expresar lo que se siente.

La especialista insistió en que las emociones no siempre aparecen el mero día de Finados: en ocasiones, la tristeza llega semanas antes o incluso después de la celebración. Lo importante es reconocer lo que cada persona siente, sin compararse con los demás ni preocuparse demasiado por las opiniones.

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