Rollo: Jorge Moreno
Hoy les presentamos un relato que nos mandó un seguidor de los temas de enigmas y misterios, que es sin duda muy interesante:
“Esto nos pasó en el poblado de Bolonchén, Campeche hace ocho años, nosotros trabajábamos en una constructora, no puedo decir el nombre por normas de la empresa, pero bueno el punto es que ese día nos rentaron una casa ahí cerca de la cabecera, en el pueblo que se llama X’kuloc, nos tocó dormir en una casa de “bahareque”, esas de madera, muy humilde, en un cerro que se encontraba ahí”.
”En la casa donde fuimos, nos quedamos cuatro personas, voy a decir los sobrenombres para que se entienda la historia, sus apodos eran Maseca, Lucho, Chivón y un servidor “Chief”; el caso es que llega la hora de nuestra salida y después de cenar decidimos salir a dar un paseo para conocer el pueblo”.
Sin luz
“En eso estábamos cuando de pronto se va la energía eléctrica, y pues la casa que teníamos no contaba con energía eléctrica, es decir compramos velas para poder ver en la oscuridad, entonces nos pusimos a platicar y meter relajo como siempre, y ya ves que siempre uno tiene que tener miedo, en este caso era el amigo Maseca el que estaba más nervioso.
Por ese motivo, nos pidió que a la hora de dormir mejor se hiciera guardia porque las puertas no tenían candado ni llave, lo teníamos que trancar con madera y te dejaban una apertura de la tierra a la puerta de unos diez centímetros y las maderas estaban separadas”.
“El caso es que el patio es monte alto y los mosquitos empezaron a picarnos y ya habíamos comprado cartón de huevo y quemamos un pedazo, de repente empezaron a tirar la puerta de mi lado que da al monte y todos los escucharon y ahora sí que se asustaron todos”.
“Uno de mis compañeros dijo que a lo mejor eran los aluxes quienes nos estaban espantando pues no nos conocían y a lo mejor pensaban que éramos intrusos, entonces en lo que cabe nos tranquilizamos y seguimos durmiendo y con la guardia permanente de nosotros, después de un rato dejaron de tirar y más nos asustamos cuando empezó a cantar el búho y más miedo le dio a Maseca”.
Gran iluminación sin explicación
“El caso que con el paso de las horas se consumió el pedazo de cartón de huevo que prendimos y nos empezaron a picar los moscos de nuevo, y entonces prendimos otro pedazo más, en eso los cuatro, estando despiertos, vimos cómo por dos o tres segundos todo se iluminó como si fuera de día”.
“Vaya que todos nos asustamos, porque la única luz que había estaba afuera y era de un poste de la calle con luz amarilla, y hasta pensamos que podían ser Ovnis porque nos dio mucho miedo, no estaba lloviendo, ni estaba nublado, mucho menos estaba tronando así que descartamos que fueran relámpagos o un rayo”.
“Ya en la mañana, cuando salimos a trabajar, le preguntamos a los señores si había regresado la luz y hasta se rieron porque dijeron que en el pueblo cuando se va la luz tarda mínimo una semana y pues apenas y había pasado una noche de eso”.
¿Extraterrestres?
“De inmediato les explicamos sobre la misteriosa luz que habíamos visto y nos dijeron que no nos asustáramos, pero que ahí eso era normal, que los extraterrestres a veces bajan a los cerros, y por eso la gente no sale de sus casas después de las nueve de la noche, pues temen toparse con ellos”.
“Aún así, buscando una explicación lógica a lo que vivimos, uno de mis compañeros dijo que a lo mejor era un cazador de jaguares (hay muchos de esos animales por aquí y se acostumbra a cazarlos), que alumbró con su lámpara, pero obviamente luego él mismo lo descartó porque, insisto, la luz que vimos fue tan pero tan fuerte, que parecía como si fuera de día, fue una luz demasiado fuerte”.
Para finalizar, nuestro amigo comenta que aunque ya han pasado ocho años de ese suceso, aún lo recuerda muy bien al igual que sus compañeros, y dan gracias de que pudieron vivir para contarlo.
(Foto de contexto: Albert Antony/Unsplash)
Tal vez te pueda interesar:



