Enigmas: La viejita del café

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Por Jorge Moreno
Ni en nuestro trabajo podemos estar libres de fantasmas”, así inicia un correo electrónico que nos envió un señor de 68 años de edad, quien radica en la ciudad de Mérida y que habla sobre un sitio en donde trabajó mucho tiempo y en donde ocurren situaciones extrañas.

“Antes que nada, mando un saludo a todos los que leen esta amena sección, espero puedan publicar mi relato, el cual fue real, ya que lo vi con mis propios ojos y estuve en ese sitio; creo que será interesante, así como todo lo que publican. “Actualmente, estoy jubilado, pero por varios años trabajé en un conocido café que se ubica en el Paseo de Montejo, es un edificio antiguo y desde que entré allí algunos empleados me dijeron que me anduviera con cuidado, ya que había fantasmas y que me podía llevar un susto».

«Yo, la verdad, creí que sólo trataban de intimidarme por ser el nuevo o que se trataba de una broma. “No pasó ni un mes cuando empecé a darme cuenta que se escuchaban ruidos extraños en la bodega como si estuvieran moviendo latas o arrastrando cosas de metal, pero al momento de entrar no había absolutamente nadie. Con el paso del tiempo me enteré que al lado de donde estábamos anteriormente había sido una casa antigua, en donde murió una viejita mestiza que usaba hipil, y como hace muchos años todo era una misma construcción, se decía que era el alma en pena de esa señora que rondaba en lo que pensaba que aún era su casa».

“De hecho, en un predio contiguo, estaba el local de una aerolínea y también allí espantaban, y dicen que más fuerte, pues incluso supimos que fueron a bendecir ese sitio y una noche unos investigadores de un programa de radio fueron a hacer un estudio de lo que allí pasaba; eso fue hace nueve años”, explicó. “Hasta ese momento yo no tenía miedo, quizás porque estaba en el turno de día o porque no le daba mucha importancia, pero una tarde, ya estaba oscureciendo y entré a la bodega, y la verdad debo confesar que quedé paralizado de miedo con lo que vi… «

“Vi a una señora como de unos ochenta años, flaquita, chaparrita, con el cabello todo blanco como si estuviera tapada con un cobertor o sábana; estaba de perfil, fueron unos cuantos segundos que para mí fueron toda una eternidad, aún recuerdo que me volteó a ver y con la misma desapareció. “La verdad no sé si se trata de la viejita que falleció allí cerca o es otra alma en pena, lo único de lo que estoy seguro es de lo que vieron mis ojos esa tarde, y desde ese entonces creo firmemente en los fenómenos paranormales».

“En los siguientes días reconozco que tenía miedo de verla de nuevo, pero creo que ella no tenía la intención de asustarnos o de hacernos algo malo, más bien estará perdida desde el más allá y no busca que hacer. “Dos años después dejé de laborar allí y ya no supe más, pero ojalá que esa viejita haya cruzado el umbral o que ya esté descansando en paz”, finalizó.

Hasta ahí llega el relato de nuestro amable lector.

Cabe agregar que en lo que es el actual Paseo de Montejo se han contado varias historias de supuestos casos paranormales allí ocurridos, de los cuales más adelante estaremos hablando. De hecho, tiene mucha historia esta avenida, símbolo turístico de Mérida, pues data de varias décadas y hasta hace unas pocas décadas era poblada por cientos de meridanos, a diferencia de ahora, que en su mayoría es ocupado por diversos comercios, por lo que no dudamos que muchas almas en pena continúen deambulando en lo que antes fueron sus casas.

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