Hoy les presentamos el relato de una lectora de la ciudad de Mérida que me mandó un correo electrónico, pues le ocurrió algo que sin duda considera que se trató de la despedida de una persona recién fallecida.

Alejandra Arguello, de la ciudad de Mérida, señala que hace nueve años, cuando su actual esposo sólo era su novio y la visitaba en casa de sus papás, tuvo una experiencia que hasta ahora ha sido la única relacionada con lo paranormal:

“Cuando vivía en casa de mis papás en la colonia García Ginerés me ocurrió algo en verdad sorprendente, mi novio siempre había creído en los fantasmas, pero yo era muy escéptica, hasta esa noche”.

“Recuerdo bien que era un domingo por la noche, más o menos a las diez, estábamos en la puerta recargados en su auto, pues ya casi se iba de la ‘visita’, yo le había dado varias revistas y periódicos para que se llevara, ya que ya no me servían y se las iba a regalar a su primo, entonces puse las revistas apiladas una sobre otra en el asiento trasero, en medio, pero no cerramos la puerta de su auto, yo me quedé a un costado de frente a las revistas y él dándoles la espalda”.

“Entonces no habían pasado ni cinco minutos cuando de pronto escucho como se caen cinco de las revistas al piso del auto, frente a mis propias narices vi como ocurrió esto, recuerdo que me ericé porque vi como se levantaban las revistas y caían al piso, como si una mano invisible lo hiciera, ya que además recuerdo que las acomodé bien en el asiento y no había forma de que se cayeran, ya que ni estaba en movimiento el auto ni había viento como para que ocurriera eso”.

“Pero por si fuera poco, me voy dando cuenta a la hora de levantarlas que las revistas que estaban en el piso eran de ¡ediciones diferentes! Es decir cuando las acomodé en el auto estaban de forma cronológica de acuerdo a la fecha en que había salido en cada edición, pero al ver las del piso noto que esas cinco revistas no eran de números consecutivos, es decir una era de arriba otras de en medio y otras de abajo del cerro”.

“La lógica indica que si se cayeran, serían las primeras cinco de arriba, no de diferentes partes del cerro, en ese momento pegué un pequeño grito y mi novio al ver el suceso no daba crédito a lo que había ocurrido, pues aunque él decía que no creía en fantasmas por más que le dije que entonces me diera una explicación lógica no pudo decir nada”.

“Pero aquí no acaba la historia, poco después se fue a su casa, entonces al día siguiente temprano me llama espantado para darme una noticia, su primo, quien iba a recibir esas revistas como obsequio ¡había fallecido la noche anterior!”.

“Resulta que hubo un accidente en la carretera, él iba como copiloto pero desgraciadamente murió en el choque, eso ocurrió, según nos dijo la familia, a las ocho de la noche, teniendo una muerte instantánea, y lo de las revistas pasó como a las diez, es decir que a lo mejor se fue a despedir de nosotros y de cierta forma agradecer el detalle que yo había tenido de regalarle las revistas aunque nunca las pudo ver en vida, pues apenas una semana antes platicando con él, me contó su afición a esa revista y fue cuando le ofrecí que se las obsequiaría porque ya no me servían”.

“Cuando le digo esto a mi novio y ahora esposo sólo se queda callado, tanto que decía que no cree en fantasmas y a final de cuentas confiesa que en efecto pudo tratarse de su primo quien se fue a despedir de nosotros el día en que murió”.

(Por Jorge Moreno)