Inicio Especiales Enigmas: relatos de terror de una anciana y la niña del pozo

Enigmas: relatos de terror de una anciana y la niña del pozo

Rollo: Jorge Moreno
El primero de los tres relatos que les presentamos hoy (y que nos mandaron sus protagonistas) es el de una ex empleada de una conocida tienda que se ubica en el centro de la ciudad de Mérida, en un edificio muy antiguo: “Ya nos habían ocurrido cosas extrañas en la bodega, apariciones fantasmales y un día se me ocurre la brillante idea de hacer un
video justo en ese cuarto, el cual está en el tercer piso, entonces yo metí la mano obviamente con el celular ya en modo de video de tal forma que yo veía por la pantalla
todo lo de adentro”.

Y agrega: “Giré a la derecha y nada, pero cuando giré a la izquierda la mano, vi claramente una mujer viejita con camisón blanco y pelo del mismo color, estaba de frente mirando al teléfono, me dio un terrible escalofrío y saqué inmediatamente la mano, bajé las escaleras
rápidamente a manera que también detuve el video”.

“Cuando ya estuve en la planta baja me dispuse a ver el vídeo pero no salió nada, no sé si fue mi miedo pero yo estoy segura que vi su cara, cabe mencionar que meses antes grabamos una psicofonía en ese cuarto pero el dueño del celular perdió el audio.

En esa tienda nos pasaron muchísimas cosas ya que años atrás el edificio era una posada u hotel”.

En cuanto al relato de nuestra amiga, cabe mencionar que aparte de que me lo escribió recientemente, ya había tenido oportunidad de conocer el caso y se rumora que en ese antiguo edificio murió una viejita (al parecer pariente de los dueños, cuando en ese entonces la mayoría de las casas del centro estaban habitadas por familias y no había tantos negocios) y cuando ya se vende la propiedad se fracciona en varias tiendas.

Una de mis teorías, es que el alma en pena de la señora continúa vagando en ese sitio y ella cree que es su casa, por lo que al ver a tantos “intrusos” (los empleados actuales), se molesta y empieza a manifestarse de forma más frecuente a través de sombras, ruidos o aventando cosas, tal y como también se reportó.

Por su parte Otilia Puc nos escribió lo siguiente: “Cuando era pequeña, en casa de mis papás siempre escuchábamos voces cuando nos quedábamos solas, una madrugada mientras todos dormían en la casa, vi que una niña se acercó a mi hamaca y me habló, en ese momento no pude hablar solo la miré y vi que se dirigió a la sala y desapareció”.

“Se lo conté a mis papás pero no me creyeron, conforme fui creciendo siempre escuchaba cosas que se caen y las voy a ver y nada. Fuimos a la iglesia y le contamos al
padre lo que nos pasaba y él solo dijo que rociemos agua bendita y una oración, pero las cosas siguen pasando, hay ocasiones que vemos que entra alguien, pero las sombras ya no nos asustan, yo creo que ya nos acostumbramos”, finalizó.

Lo más probable es que se trate de un espíritu errante que se sintió atraído hacia algo de esa casa y en ocasiones hay niños que tienen la facultad o don de poder verlo o percibirlo, como en el caso de nuestra amiga Otilia, no es algo peligroso, pero sí puede ser molestoso o frustrante sobre todo cuando tu familia no lo cree, pero quizás tarde o temprano ellos lo puedan ver y se sorprendan al saber que siempre dijiste la verdad.

El tercer y último relato, nos lo envió Nalle Narváez: “Cuando tenía 8 años de edad, recuerdo que era un sábado y estaba en mi casa con mi papá y mi hermanita, que en ese entonces tenía un año; yo estaba viendo películas y él la estaba cuidando, pues mi mamá no estaba”.

“De pronto mi papá salió a la calle con mi hermanita, pero yo a cada rato acechaba para ver si no se iban porque me daba miedo quedarme sola, y todas las luces estaban apagadas (menos la del baño); en un momento me confié y cuando aceché en la calle ya no estaban, sentí miedo y de pronto empecé a escuchar ruidos en la cocina como si aventaran trastes, me puse nerviosa, pero traté de controlarme”.

“De pronto volteo al baño y vi a una niña que me observaba y luego se guardaba, como si estuviera jugando, tenía el cabello largo, una bata blanca, y hubo un momento en que de plano yo me paralicé y me tapé mi cara con un cobertor, me dormí así y de pronto al despertar pensé que fue un sueño, pero sí fue real, porque incluso tiempo después otras personas y hasta mis vecinas han dicho que han visto a la misma niña, con la misma descripción, rondar dentro de mi casa”.

“Y para reafirmar esto, hace poco fue una señora como vidente o bruja y de pronto dijo que en el patio de mi casa murió una niña hace muchos años, en el pozo, al parecer se cayó ahí; me imagino que esa aparición fantasmal fue lo que vi”.

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