Tras la Semana Santa, carniceros del San Benito ven ‘la luz’ al final del túnel

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¡Vaya, ma’are! Se acabó el ayuno y los carniceros del San Benito ya están afilando el cuchillo porque dicen que ahora sí viene lo bueno. Tras unas semanas donde la venta de puerco estuvo más fría que el corazón de tu ex, los abastecedores ya ven la luz al final del túnel.

Don José Francisco Álvarez Araujo, el mero “chichán” de los carniceros, soltó la sopa y dijo que en la pasada Cuaresma les cayó una salación marca diablo. Las ventas se les desplomaron un 30%, y es que entre que la vibra se puso mística con la vigilia y otros se pelaron a la playa a comer puro pescado, las carnicerías parecían desierto.

Mientras las pescaderías del Lucas de Gálvez hicieron su agosto en pleno abril subiendo sus ventas un 40%, a los del cerdo les tocó ver cómo pasaba el aire. ¡Puro filete de mar y nada de chicharrón!

Pero ¡no se me achicopalen! Los carniceros aseguran que a partir de este lunes la cosa se nivela al 100%. Con el regreso a clases, las amas de casa vuelven al mercado por su kilo de pulpa para el guiso del día. Lo mejor de todo es que el precio se mantiene “pelada”: el kilo de res a 170 varos y el de cerdo a 98 pesitos, todo fresco y sin pasar por la nevera para que no les suban el costo por la luz.

Pescaderías de Mérida la rompen en Semana Santa

En tanto, en las pescaderías, ¡se acabó el pescado… y hasta el cansancio!

Mientras unos andaban en modo descanso, otros no pararon ni para tomar agua: las pescaderías de los mercados de Mérida hicieron su agosto en plena Semana Santa, con ventas que subieron hasta un 40%.

En los mercados Lucas de Gálvez y San Benito, el ambiente estuvo más movido que cola de pescado en sartén. Desde temprano llegaba la gente con su bolsita lista para surtirse de pescado, camarón y filetes, siguiendo la tradición de no comer carne roja en estos días.

Don Javier Caamal, veterano en esto del marisco, contó que ni él se esperaba tanta clientela: “Nos fue re bien, desde la mañana ya había gente y no pararon de llegar. Antes de las 3 de la tarde ya estábamos casi en ceros”, soltó.
Y no es cuento: hubo quienes compraron desde mitad de semana para no quedarse sin su pescadito, porque sabían que en los días fuertes aquello se iba a poner bueno… y así fue.

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