Viven con terror a un año de la terrible explosión en Kanasín

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A un año de la terrible explosión de pirotecnia en Kanasín, el pequeño Ángel sufre a la espera de trasplante

A casi un año de la explosión de un taller de pirotecnia en Kanasín sigue dejando secuelas, ya que Ángel, el menor que fue ingresado grave por un golpe en la cabeza, pues se le cayeron encima las paredes de la vivienda, está en la espera de ser intervenido para que se le retire un riñón.

Sin embargo, por la pandemia por el coronavirus Covid-19 esto no ha sido posible, relató Seidy Poot Dzul, abuela del menor.

Al acercarse la fecha del aniversario la mujer siente nuevamente el terror que vivió el 31 de diciembre de 2019, pues nunca se imaginó que al lado de su casa funcionaba un taller donde se fabricaban “bombitas” y menos que se iba a originar una explosión.

“Poco a poco nos hemos ido recuperando del impacto que nos dejó ese accidente; sin embargo, ahora que empezó la temporada en donde las personas usan fuegos pirotécnicos por la celebración a la Virgen de Guadalupe, siento algo horrible, terror al saber que pasamos por todo eso”, relató.

Que Ángel siga vivo para ellos es una muestra de que los milagros existen, porque debido a la gravedad de su lesión en la cabeza solo tiene una cicatriz en la frente, pero el calvario sigue.

“Debido a la pandemia se han pospuesto varias veces la operación de mi nieto, no se sabe si que le haya dejado de funcionar un riñón fue a causa del golpe o era algo que iba a presentar, pero lo que sí es seguro es que los médicos le dijeron que se lo tienen que quitar”, comentó.

Ahora le pide a la ciudadanía que eviten jugar y vender pirotecnia, porque muchas veces se piensa que “nunca les pasará nada”, pero sí ocurre y muchas veces con consecuencias fatales, en su caso con la pérdida de su vivienda.

Durante ocho meses vivió en el centro comunitario de la colonia, recibió mucha ayuda de la sociedad y el Ayuntamiento le otorgó en su terreno una nueva vivienda, pero su vida nunca volverá a ser igual.

La explosión que cambió su vida

Recordó que ese día estaba con su hija y cinco nietos, en total tres personas adultas y pensó que sería un fin de año como cualquier otro.

Fue a las 19:00 horas del 31 de diciembre cuando comenzó la tragedia.

“Cuando escuche el primer estallido, dije, el señor temprano va empezar su fiesta, al segundo solo veo cuando se empezaron a caer las paredes, y todo se volvió un caos a partir de eso”.

“Empezamos a buscar a los niños porque se fue la luz, en ese momento Ángel me dice que le dolía la cabeza y sentí como la sangre caía, por lo que lo saqué a la puerta y lo llevaron al hospital”, comentó.

Además de Ángel, resultó herido otro menor, en ese momento de dos meses de vida, quien quedó bajo los escombros, pese a ello, salió con vida y no ha presentado alguna secuela, por lo que no dejan de agradecer que esa tragedia no haya sido peor.

El momento del rescate del bebé quedó grabado en un video que tomó uno de los vecinos.

El estruendo fue tal, que la onda expansiva se escuchó en las colonias aledañas, por lo que por medio de las redes sociales muchas personas comenzaron a preguntar qué había ocurrido.

Los vecinos al ver lo que pasaba comenzaron a salir de sus casas para saber si podían hacer algo, pero al ver la magnitud del caos llamaron al 911; se calcula que el incendio duró alrededor de 15 minutos, hasta que llegaron los bomberos que sofocaron en su totalidad las llamas.

Las autoridades indicaron que la causa del incidente se debió al mal manejo de la pólvora que se almacenaba en el predio.

La explosión dañó nueve viviendas

Tras la explosión y controlar las llamas, la Coordinación Estatal de Protección Civil reportó que nueve viviendas resultaron dañadas, dos resultaron completamente destrozadas, las demás tienen cuarteaduras, ventanas y vidrios rotos.

En el lugar de origen del estallido se encontró material explosivo de alto “calibre”, el cual solo se utilizaba en eventos grandes como fiestas tradicionales de algún municipio, por lo que sorprende que nadie haya denunciado que en el lugar se realizaba de manera clandestina está actividad.

Las ruinas donde estuviera edificada la bodega quedó como si fuera zona de guerra, pues todo el frente fue destruido, se aprecian áreas chamuscadas.

El olor a pólvora se podía sentir después de cuatro días de la explosión.

Este hecho quedó marcado en los vecinos de la zona, pero para el resto de los habitantes de la entidad parece que ya fue olvidado, ya que el uso de pirotecnia es una constante.

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(Con información de Patricia Itzá)

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