Repunta el robo de motocicletas

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Redacción/De Peso
PROGRESO, Yucatán.- El robo de motos en Progreso retoma nuevamente sus niveles de actividad, registrándose cada vez más el hurto de esta clase de vehículos a lo largo y ancho de este municipio costero.

Luego de la entrada de la Secretaría de Seguridad Pública al puerto y los operativos en las calles que lograron disminuir esa actividad delictiva, en las últimas semanas, las bandas dedicadas al robo de motocicletas han regresado a las andadas, retomando sus redes criminales en el puerto, en donde participan diversos grupos que involucran a decenas de personas dedicadas a sustraer, desarmar, modificar y comercializar los vehículos, con lo que generan cuantiosas sumas de dinero.

Actualmente, la red involucrada en estos robos, según dio a conocer gente que forma parte de la misma, funciona de la siguiente manera: primeramente, las unidades son identificadas; se espera el momento preciso para robarlas o, en su caso, se roban unidades en momentos de poca vigilancia aprovechando alguna oportunidad fortuita. Seguidamente, la moto es llevada a un punto de resguardo (talleres, casas o garajes) o, según el caso, son dejadas en calles de poco tránsito para esperar que tras el robo las cosas se calmen para luego llevarla a algún taller o espacio seguro.

En los talleres, las motos son desarmadas, extrayendo las piezas importantes y de valor comercial, dejándose de lado el cuadro, las tapas de motor y otras partes que pudieran ser identificadas por números de serie u otras características particulares. En ciertos casos, las motos son llevadas a talleres de soldadura, en donde con sopletes de gas butano, sus números de serie son borrados, para posteriormente llevar los vehículos completos y pintarlos o modificarlos, a fin de que estos vehículos puedan ser vendidos con «una nueva imagen» sin mayor complicación.

Los principales mercados para la venta de las motos robadas de Progreso y sus comisarías, se encuentran en municipios del oriente del estado, así como en poblaciones más cercanas como Conkal y Chicxulub Pueblo, sitios donde en la mayoría de los casos, las unidades y refacciones son llevadas para ser vendidas. Sin embargo, una parte importante de refacciones se distribuyen en el mismo Progreso, en talleres bien establecidos, que ofrecen el material robado a personas de confianza o recomendados de los mismos.

Se estima que en promedio en Progreso y sus demarcaciones han comenzado a desaparecer hasta dos motos a la semana, de las cuales la mayor parte de ellas terminan siendo desvalijadas y vendidas, esto debido principalmente a los mecanismos de seguridad por el refuerzo policiaco en la zona, la cual ha limitado en cierta manera la libertad de operación de los ladrones de esta clase de vehículos.

A pesar de ello el mercado continúa dando amplios márgenes de ganancia a los ladrones de motos, básicamente sin consecuencia alguna, pues los ladrones, al ser atrapados, terminan siendo liberados al poco tiempo.

 

 

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