Es una pena que precisamente en Brisas no haya habido alguna corriente de aire que impidiera que las llamas consumieran la navecita

Tres décadas de historia familiar terminaron este viernes por la noche con un méndigo incendio.

Un volchito que había pasado de abuelo a hijo y de hijo a nieto del primero, terminó de una manera por demás triste: el escarabajo se incendió, de tal manera que ahí terminó su larga vida.

Una falla mecánica en el volchito agarró por sorpresa a Rodrigo Trejo Alonso, chavo de 26 años de edad, profesor de profesión, que se dirigía a su cantona al fraccionamiento Brisas en el escarabajo con placas YYL-649-A, cuando a la altura de la calle 35 Diagonal por 24, el motor de la nave prácticamente explotó.

De inmediato comenzaron a salirle llamas por todos lados, de manera que el profe saltó de la nave para salvar su vida. EL chavo dijo que de no haber salido corriendo del auto, habría sufrido una que otra quemadura pues aseguró que la nave se incendió gruesamente.

En cuestión de segundos bomberos de la SSP, hicieron acto de presencia y aunque de volada pusieron manos a la obra, las llamas les ganaron la partida.

Visiblemente consternado Rodri narró a De Peso que, fuera de lo sucedido, lo que le entristecía era que ese Volchito tenía mucha historia.

En sus tiempos lo condujo su abuelo, después pasó a manos de su papá y hasta la madrugada de ayer, lo manejaba él. Por fortuna el chavo resultó ileso en el siniestro y ya sólo le quedó solicitar los servicios de su aseguradora.

DEJA UN COMENTARIO

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí