Redacción/De Peso
MÉRIDA, Yucatán.- Quién sabe cuánto alcohol en la sangre llevaba un guiador que a bordo de su Sonic causó una carambola con dos autos estacionados en la avenida Juan Pablo II a la altura de la avenida 22. Y de veras que quedó en la duda qué tan briago manejaba porque luego del accidente se peló sin que nadie supiera por dónde encontrarlo.
La cosa es que como a las 9 de la noche del miércoles, sobre la avenida Juan Pablo II, jalaba un sujeto gruesísimo al volante del Sonic de matrícula YXC928A, pero como andaba todo chupirul no calculaba bien y poco a poco empezó a orillarse a su derecha a toda velocidad. Fue entonces que, en el cruce con la avenida 22, se pegó demasiado hasta reventarse de frente contra la cola del Tiida de numeral YZA623A, estacionado a las puertas del predio 367, que por el impacto avanzó hacia el frente y tronó contra el MG Rover con placas ZAC9565, también estacionado, pero más adelantito.
Una vez hecha su gracia, el guiador del Sonic optó por bajar y emprender la graciosa huida. Algunas personas que alcanzaron a verlo dijeron que se veía briago, pero aprovechando un descuido de todos escapó. Ni hablar, ya se revisará el padrón vehicular y se detectará la identidad del causante de todo este asunto que dejó fuertes daños materiales, sobre todo para el Tiida que resultó ser el “jamón del sándwich”.





