Hoy les presentamos un interesante (y espeluznante) caso paranormal que vivió Eliud Pérez López, quien actualmente radica en Chalco, Estado de México, pero que por cuestiones de trabajo estuvo durante un mes (noviembre de 2019) en Mérida:
“Te voy a contar lo que me pasó esto sucedió en Amecameca, estado de México, cerca de los volcanes. En una ocasión programé mis alarmas en día domingo por la noche para levantarme el lunes a trabajar, entraba a las seis y media de la mañana, así que las programé a las cinco y media, tanto la de mi celular como la de la televisión”.
“Pues les cuento que sonaron a las 5:30 y me levanté, adormilado fui al baño y observé la televisión y ya estaba el noticiero, eran entonces ya las 5:55 me despedí de mi esposa y salí de mi casa”.
“Cuando abrí la puerta al salir, había en la calle un señor como de 1.85 de altura, mirando una casa de enfrente, el señor tenía la ropa como color amarilla, percudida, vieja y sucia pero la ropa era de manta, el cabello era gris y su semblante era blanco, pálido y morado; su piel era pegada al hueso pero nunca me volteó a ver, él sólo observaba la casa de enfrente”.
“Caminé rumbo a mi trabajo, pero en esa misma calle, a una cuadra, vi cómo se acercaba un coyote, caminaba hacia mí con la guardia sigilosa y la mirada penetrante, pero con precaución y alerta; yo no le bajé la mirada y él tampoco a mí me la bajó, así que nos cruzamos y seguí de largo, pero sentí frío y volteé rápido y el coyote ya no estaba y tampoco el señor porque la distancia no era mayor a 50 metros”.
“Así que no estaban pero no me dio miedo, caminé media cuadra más e hicieron un sonido así ‘shit shit’ y busqué de dónde provenía pero no había nada, caminé y la casa de mi abuelita materna estaba en esa misma calle y de nuevo me hicieron ese sonido ‘shit, shit, shit’ y busqué y nada, caminé como diez pasos más de la casa de mi abuelita y enfrente había una casa de una partera muy conocida de Amecameca que se llama doña Natalia, ella se dedicaba a sobar el vientre y acomodar a los bebés para que nacieran bien, pero enfrente de su casa me hicieron de nuevo el sonido ‘shit shit’ y observé enfrente de sus arbolitos un gato negro del tamaño de un perro, un gato muy feo, parecía como si lo hubieran revolcado pues su pelaje parecía que tenía grasa, sus ojos eran negros muy profundos pero muy erizado, con los pelos en la punta de su lomo vi cómo se movieron sus labios y me dijo ‘shit shit’”.
“Al ver esto me espanté y salí corriendo a toda velocidad, llegué a mi trabajo pues de mi casa al trabajo sólo me hacía unos veinte minutos caminando, al llegar toqué el timbre y salió el guardia y me dijo: ‘¿Que pasó don Eliud, porqué toca tan aprisa?’ y le dije pues ya es hora de trabajar”.
“El guardia se me quedó mirando y me dijo que si no venía yo tomado y le dije que no, que por qué me hacía esa pregunta y me respondió porque son las 3:45 de la mañana yo no me explicaba la hora pues de mi casa salí casi a las 5:55, no le tomé importancia y le dije pues a lo mejor se adelantó mi reloj o las alarmas pero pues ya casi son las cuatro, pues déjeme pasar, me doy un baño y me preparo a mi trabajo pues es lunes y tengo pendientes y me dejó pasar, así que trabajé, pero un compañero de trabajo se me quedaba mirando y me dijo: ‘Oye, ¿estás bien?, el guardia me dijo que llegaste muy temprano y tú estás muy pálido”.
“Le dije si estoy bien, pero yo no recordaba lo que me había pasado en el trayecto, sólo recordaba que toqué el timbre de la empresa para entrar a trabajar pero de repente mi compañero de nuevo me preguntó y ya eran las once del día después del almuerzo: “Oye, ¿estás bien?, porque tú eres moreno y tu color de piel es muy pálida, ¿no estarás enfermo?”, me dijo.
Le dije que no, pero de repente sentí mucho miedo y un escalofrío me abrazó y recordé todo y se lo conté a mi compañero, él me dio una silla y me dijo: ‘Tranquilo, siéntate, a ti te sacaron de madrugada para dañarte y lo que viste fue un muerto y recuerda que el coyote con esa mirada y el gato o fue una bruja o el nagual te quiso perjudicar’”.
“La hora es inexplicable, pues las alarmas estaban programadas a la hora exacta y pues el noticiero de la televisión siempre empezaba a las 5:55; lo que pienso hasta el día de hoy es que ese día no estaba preparado para enfrentar el mal y mis ancestros me cuidaron, esta es mi historia”, finalizó.



