Inicio Especiales Enigmas: Pedrito, un niño que se envenenó tras ser maltratado por su...

Enigmas: Pedrito, un niño que se envenenó tras ser maltratado por su padrastro

Rollo: Jorge Moreno
El caso que les presento a continuación fue real, ocurrió en el año 2009 en Mérida, pero ha estado circulando en internet con nombres y fechas diferentes, con detalles más y detalles menos; pero no por ello deja de ser sorprendente; hace poco, vi la historia en una página de internet y conforme fui leyendo me di cuenta que se trataba de aquel mismo caso:

El 1 de noviembre de 2013 Julia fue al panteón a visitar la tumba de su padre, la arreglaba y la llenaba de flores. Siempre iba el día 1, porque no le gustaba que hubiera tanta gente; en fin, ese día se sentó en una gran piedra que estaba a un costado del sepulcro, casi no había personas, así que se puso a “platicar” con su difunto papá, y de repente detrás de ella estaba un niño como de 8 años.

A ella se le hizo extraño, porque el chiquillo estaba solo y ella le preguntó qué hacía ahí, que dónde estaban sus padres. El pequeño contestó, que no sabía.

“Me dejaron aquí y me siento muy solo, nadie viene a verme, ya hace varios años y sigo solo”, dijo el menor.

Cuando ella escuchó eso se levantó y le preguntó de dónde venía, a lo que el infante, en vez de hablar, le apuntó hacia una tumba vieja y muy descuidada; Julia quiso correr y gritar, pero estaba paralizada, no se podía mover, se acercó lentamente a esa tumba y decía el nombre de “Pedrito Elizondo, 1998-2008”.

En ese momento el niño se le acercó, y ella tratando de calmarse, supuso a que lo mejor esa alma en pena buscaba descanso, y por ello le preguntó qué quería:

“Quiero ver a mi mamá, ella me trataba mal pero no era mala, el hombre con el que se juntó, él sí era malo, me lastimaba y me golpeaba. Mi madre nunca me creyó, cuando se lo decía no me creía, ella trabajaba todo el tiempo, siempre me dejaba solo con él. Cuando llegaba a casa y me encontraba golpeado, él le mentía, le decía que me había caído jugando o de la bicicleta y ella le creía.

”Yo lloraba mucho, desde los 5 años me empezó a maltratar, tanto que a los 8 ya no sentía los golpes o las cosas que él me hacía. Un día tomé un veneno que mamá guardaba para los insectos que había en casa y como no había nadie, la oscuridad llegó”.

-¡Pobre niño!! exclamó Julia

-Y tu mamá dónde está?

Pedrito le dijo dónde vivían y con detalle lo que había cerca de su casa. “No sé si todavía viva ahí, pero me gustaría verla de nuevo. ¿Me puedes ayudar para volverla a ver?” le dijo el niño, a lo que ella contestó:

-No te prometo nada, pero lo voy a intentar.

El niño sonrió y desapareció. Ella se quedó pensando y decidió hacer lo posible por ayudarlo; fue a esa dirección, tocó la puerta de la casa y salió una señora muy descuidada. De inmediato le preguntó si conocía a Pedrito Elizondo, y para su sorpresa, la mujer de inmediato empezó a llorar:

“Era mi hijo, hoy cumpliría 10 años. ¿Usted cómo supo de él?”

En eso se escucharon unos gritos de un hombre ebrio, insultándola y queriendo golpearla.  Julia, como pudo, la defendió y la sacó de ahí, la subió a su coche y se fueron. Se detuvo cerca del panteón en un parque y ahí se sentaron a platicar, ahí le contó lo que había pasado momentos antes en el cementerio.

Aquella mujer se soltó en llanto de nuevo. Julia le preguntó por qué nunca visitó la tumba de su hijo, a lo que ella contestó:

“Ese hombre no me dejaba salir, ya ni a trabajar, me tenía encerrada, me golpeaba, hasta ahora que llegó usted. Cuando murió mi hijo, él se puso agresivo conmigo, me lastimaba, me usaba, me golpeaba fue cuando entendí que mi hijo decía la verdad pero ya era demasiado tarde, ya estaba muerto por mi culpa, por no creerle”.

La desconsolada madre decidió entonces pedirle perdón en su tumba, fueron y de inmediato ella comenzó a llorar y pedir perdón a gritos. Julia sintió tanta pena que decidió dejarla sola un momento, fue a comprar unas flores.

Cuando regresó, vio a la señora recostada medio cuerpo sobre aquella tumba, pero sin un solo ruido, ni un sollozo, nada; su cabello cubría su cara. Al insistir y descubrirle la cara, vio que sonreía, pero estaba inmóvil. Estaba muerta.

Ya no quiso saber más, reportó el hallazgo a los vigilantes y ellos se encargaron del resto.

Los siguientes años, durante sus visitas al panteón, nunca más volvió a ver a ese niño, pero nunca olvida poner en su tumba un ramo de flores en recuerdo… y posiblemente ambos, madre e hijo ya descansan en paz, juntos y felices.

Amuletos de fin de año

Por otra parte, les recordamos que el lunes 30 y el martes 31 de diciembre son los últimos dos días para adquirir sus amuletos de inicio de año a mitad de precio, pueden separarlos con un mensaje de texto o whatsapp con la leyenda “Lo leí en De Peso 2020” o venir directamente a buscarlos al Museo Paranormal de Mérida, en calle 63-B número 230 por 8 y 10 de la colonia Cortés Sarmiento; el lunes de 9:30 am a 5:30 pm y el martes hasta la 1:30 pm.

DEJA UN COMENTARIO

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Publicidad -

LO MÁS LEÍDO

Se llevan 50 mil pesos y la vida de un sacerdote...

Asaltan, balean y matan a sacerdote en calle de la Ciudad de México Un sacerdote falleció al ser baleado cuando era víctima de un asalto...