Enigmas: Su primo le recogía los juguetes

Rollo: Jorge Moreno
La gente que ha tenido una experiencia paranormal contundente es la que cree en la vida más allá de la muerte; pero no naces creyendo, pueden pasar más de cincuenta años siendo escéptico y de pronto ver algo que te haga creer.

Esto lo mencionamos por la historia que les presentamos el día de hoy, nos la contó don Eleazar, un señor de 64 años de edad y oriundo de la ciudad de Mérida quien nos platicó un caso por demás interesante.

“Hasta hace un par de años yo no creía en los fantasmas, en toda mi vida nunca vi algo que me hiciera suponer que existieran, pero lo que vi en el año 2016 vaya que me dejó y me dejará marcado en el resto de lo que me queda de vida”:

“Tengo un nieto que en ese entonces tenía nueve años de edad, a él le gustaba mucho jugar con “Mega Bloks” (bloques de juguete con los que se realizan diversas construcciones), armaba grandes torres, casas y todo tipo de cosas y luego se divertía mucho derrumbándolas”.

Mi hija me cuenta que varias veces le había dicho que dejaba armado algo y cuando regresaba al cuarto esto ya estaba destruido, que lo hacía un “niño”, pero pues mi hija que tampoco cree en fantasmas simplemente lo tiraba a loco, pues pensaba que el mismo lo desarmaba.

En una ocasión incluso lo tuvo que castigar porque cada vez que deja de jugar debe acomodar todo en un huacal para que no se quede el tiradero, entonces entró su mamá y vio que todo estaba regado en el piso, el niño juraba que todo lo había recogido y no quería volver a ponerlo en su sitio y al no hacerlo lo castigaron y dejaron sin ver televisión una semana”.

“El caso es que en marzo de 2016 fue su cumpleaños y yo me quedé el fin de semana en casa de ellos, yo estaba en la sala con el niño y de pronto escucho como si se cayeran juguetes al piso, me paré fui al cuarto a ver qué había pasado y por unos segundos les juro que vi a otro niño parado junto a los mega blocks, los cuales ya estaban regados en el piso”.

“Yo la verdad quedé en shock porque obviamente no había ningún otro niño en esa casa y además porque pude reconocer a ese menor, se trataba de el hijo de mi hermana Luisa, que había fallecido hacía como 15 años, es decir mi nieto nunca lo conoció en vida, era su primito, le vi claramente su rostro y el también me vio”.

“Se lo platiqué a mi hija y esta se puso a llorar, por una parte por el hecho de que se trate del alma en pena de esa menor que ella conoció, pues hasta le tocó cuidarlo cuando estaba pequeño (murió cuando tenía siete años)y también de remordimiento, pues varias veces reprendió a su hijo, cuando él le decía la verdad, pues él no era el causante de dejar los juguetes tirados”.

“Yo le doy muchas gracias a dios el poder haber descubierto esto porque si no, seguirían regañando a mi nieto y en el caso del infante muerto, le pusimos veladoras y rezamos para que su alma descanse en paz, lo cual pasó meses después, ya que con el paso del tiempo ya nunca supimos nada de él ni volvieron a amanecer revueltos los juguetes”, finalizó.