La maldición de las muñecas Norah Wellings tiene un lugar reservado en el amplio mundo de los temas de misterio y fenómenos paranormales, y a partir de hoy, parte de ese enigma ya está en Yucatán.

Para entender esta historia hay que iniciar por el principio. Nacida en Inglaterra, Wellings (1893-1975) fue dibujante y diseñadora.

Muy conocida por su brillante trabajo en la fábrica de juguetes “Chad Valley Co Ltd.” y más tarde en su propia empresa, llamada “Victoria Toy Works”. Norah Wellings comenzó a trabajar en esa fábrica en 1919, la belleza de sus diseños (en especial, muñecas), llamó mucho la atención; sin embargo, debido a los malos tratos que le daban (en parte por ser mujer), decidió renunciar.

En 1926, estableció su propio negocio “Victoria Toy Works” en Wellington, Shropshire, Inglaterra. La fábrica tenía seis empleados, incluidos algunos miembros de la familia. Además de sus propias muñecas de marca, Wellings continuó haciendo las muñecas para una empresa rival de donde fue echada, en un estilo similar.

Las muñecas de Wellings tenían una característica clara: estaban hechas de tela (fieltro y terciopelo) y representaban a niños y adultos, así como a personajes de cuentos. Las caras eran pintadas a mano, con un recubrimiento impermeable para que sean lavables.
Fue tal su éxito, que incluso se expusieron en las Ferias de Industrias Británicas en 1927 y 1929. Fue catalogada como “Fabricante de juguetes de tela suave de distinción” y la gama incluía muñecas, novedades de peluche y mascotas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Wellings hizo muñecas que representaban a personajes del Ejército, la Royal Navy y la Royal Air Force, incluido “Harry The Hawk”, que se vendió para recaudar fondos para el Royal Air Force Comforts Fund. También hizo una serie de figuras marineras de ‘Jolly Boy’, que se vendieron como recuerdos a bordo de cruceros.

El investigador Jorge Moreno con una de las muñecas Wellings que recién adquirió y que expondrá en el Museo Paranormal

Cierre del negocio y aparición de demonio

En 1959, algunos meses después de la muerte de su hermano, Leonard, Wellings cerró el negocio, destruyó sus diseños, herramientas y muñecas sin terminar, y se retiró. Ella murió en febrero de 1975 a la edad de 82 años.

Ante semejante suceso, hubo quienes pensaron que fue muy grande el trauma sufrido por la muerte de su hermano y por eso había tomado la decisión de destruir todo; sin embargo había mucho más… De acuerdo con sus propios parientes, Wellings sí sufrió la muerte de su hermano, pero el verdadero motivo por el cual cerró su fábrica fue porque desde meses antes de tomar esa drástica decisión, empezó a ver a través de sus sueños a un hombre vestido de rojo que le decía que la iba a matar.

Pronto esos sueños se volvieron realidad, ya que ella aseguraba que este extraño ser (un demonio), la perseguía dentro de la fábrica; él le había dicho que su don para hacer esas muñecas se lo habían dado como el pago de un sacrificio en un ritual satánico en donde había participado su hermano y que cuando éste muriera, el maligno vendría por ella si continuaba fabricándolas.

Ella fue a hablar con sacerdotes, videntes e incluso psicólogos y nadie la pudo ayudar, más allá de si le creían o no; cuando ella destruyó todo, la gente que acudía a diario a invadir la fábrica en busca de cosas de valor, salía despavorida, ya que decían que unos hombres con cuernos y ojos rojos los sacaban de allí. Incluso, la Policía tuvo que intervenir en un par de ocasiones y de hecho una de los reportes policiales consignaron que un par de oficiales, al entrar, vieron cómo decenas de muñecas “cobraron vida”, pues se levantaron del piso.

Tras la muerte de Wellings, estos fenómenos dejaron de ocurrir, pero personas que habían adquirido estas muñecas empezaron a reportar extraños ruidos, como llanto, los cuales supuestamente provenían de estos juguetes “malditos”. Esto empezó a suceder incluso en ciudades lejanas y otros países en donde habían comprado las muñecas, como si el embrujo o maldición se hubieran prolongado a toda muñeca que hubiera pasado por las manos de Wellings.

Quema masiva

Fue tal el impacto de esto, que la iglesia católica empezó a solicitar a los padres de familia que quemaran toda muñeca que tuvieran de esa marca, y se afirma que en Londres y varios suburbios, se hicieron quemas públicas.

La marca había desaparecido y con el paso de los años entre las que fueron destruidas y las que fueron tiradas a la basura por el paso del tiempo, ya quedaron muy pocas, por eso en 2010, cuando se empezó a hablar nuevamente de este caso, tomaron un valor desmedido, ya que son de colección (aproximadamente cien modelos diferentes), ya no se producen y además tienen el enigma y misterio de su creadora en su interior.

Casas de subastas las han valorado hasta en cinco mil dólares, por eso cuando descubrí que una persona en la Ciudad de México estaba vendiendo una de las originales en prácticamente una “ganga”, no lo pensé dos veces y la adquirí.

Se trata de la muñeca que vez en este reportaje, llamada “la escocesa”, la cual me llegó apenas y hoy te presento en exclusiva, ya está siendo analizada y monitoreada; muy pronto estará en exhibición en el Museo Paranormal, en donde podrás conocerla y tomarte una foto con ella, si es que tienes el valor para hacerlo…

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