Enigmas: el “Huay” más temido de todos

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Rollo: Jorge Moreno
Muchas de las personas que nacieron en Yucatán saben que existen los “Huay”, es decir hechiceros mayas que tienen el don de realizar embrujos, con la facultad específica de transformarse y tener la esencia de un animal de la región sureste de México,  específicamente un chivo, cerdo, pájaro, gato y perro, de tal forma que éstos son conocidos como “Huay peek” para referirse al perro, “Huay kekén” para el cerdo, “Huay coot” para el pájaro, “Huay mis” para el gato y “Huay chivo” para la cabra o chivo.

En Yucatán, Campeche y Quintana Roo existen relatos sorprendentes sobre estos “Huay”, quienes se transforman en animales con el fin de poder realizar sus embrujos sin ser identificados por los pobladores, ya que al vivir en sitios pequeños, por lo general son personas que de día son conocidos por realizar alguna otra actividad pero de noche se convierten en algo que nadie creería si no lo viera con sus propios ojos.

¿Cuál es el Huay más temido?  Antes de mencionarlo es necesario mencionar algunos datos interesantes; se cuenta que en el siglo antepasado habían más de 600 “huay” en toda la región de la península de Yucatán pero en la actualidad son menos de 50 y varios de éstos son gente de la tercera edad ya retirada que ha dejado de dedicarse a esta actividad y que no han revelado su secreto a sus aprendices por lo tanto, cada vez son menos los que podrán realizar este tipo de transformación.

Uno de los casos más conocidos y más sonados es el que ocurrió en el siglo XIX en el municipio de Yaxcabá, en donde el señor Marcelo Sulub se transformaba en “Huay coot”, es decir en pájaro para surtir una tienda de esa comunidad; él, se convertía en un enorme pájaro y de esta forma iba a sitios lejanos como Chetumal  para robar ciertas mercancías y después entregarlas a una tienda que siempre era la más surtida del pueblo.

Sin embargo, esta última historia era muy común escucharla en diferentes municipios y regiones, por lo que es posible que diversos “Huay coot” vieran como un negocio redituable robar mercancías en sitios lejanos para luego vender en las tiendas de los pueblos.

Cada brujo que se transforma en animal lo hacía para un fin específico; por ejemplo se cuenta que el hechicero que se convertía en gato, es decir el “Huay mis”, lo hacía para poder acercarse a la dama que quería cortejar y así poder incluso untársele sin que la mujer pusiera objeción.

En el caso de las hechiceras que se convertían en cerdo, la “Huay kekén”, a veces éstas eran vistas rondando en la calle, seguidas de varios cerditos, los cuales estaban en la calle o eran de otras casas y al ver a este cerdo lo seguían pensando que era su mamá.

El “Huay chivo” se usaba principalmente para asustar a personas en el monte, ya sea cazadores o gente que trabajaba ahí, en tanto que el “Huay peek” o brujo perro hacia trabajos para salar o embrujar a personas que vivían en los pueblos.

No cabe duda que la leyenda de los “Huay” es una de las más arraigadas en la cultura maya y hasta la fecha no deja de causar asombro entre quienes las escuchan. Y aunque hoy en día no existen evidencias contundentes de la transformación de estas personas en animales, sin duda el legado de estas leyendas del mayab continuará por mucho tiempo.

Ahora bien entre todos estos hechiceros, se cuenta que el “Huay chivo” es el más poderoso de entre todos estos brujos, por eso de cierta forma la gente antigua valoraba y acudía más con estos que con los otros y les temía más, pues eran más sanguinarios a la hora de hacer sus trabajos o bien al toparse con gente extraña.

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