Enigmas: La caja que “atrapa” espíritus

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Por Jorge Moreno
Dybbuk” es una palabra de origen judío para referirse a un espíritu maligno, de alguna persona fallecida que no es aceptada ni en el cielo” ni en el infierno, y es condenada a vagar en el mundo de los vivos tratando de “meterse” en el cuerpo de alguien.

Y de acuerdo a esa tradición, en ocasiones cuando salen de un cuerpo se les puede “atrapar” en algún objeto consagrado o “curado” para ello, el cual puede ser cualquier cosa, una caja normal, un ropero, un cajón o, como en la película “La posesión”, una caja de vinos.

Por ello cuando me platicaron de que había una caja que había atrapado el espíritu de “la Xtabay” descarté que se tratase de ese personaje y consideré que en caso de ser cierto sería el de cualquier otra alma en pena.

Y es que si bien es cierto los “Dybbuk” vienen de la tradición judía, investigue que en México se hacen cultos similares para atrapar espíritus, aunque con otro nombre; es como el caso de los hombres que se transforman en animales que en la península de Yucatán se les dice “Huayes” (brujo en maya) pero en otros sitios como Veracruz se les dice “Nahuales”, o como los aluxes en el sureste mexicano que en Europa son trolls o elfos.

En octubre de 2014 me llegó una caja proveniente de una casa de antigüedades, que a simple vista podría parecer “normal”, la cual es de manera de cedro, con dibujos hechos con pintura vinílica y que está datada de acuerdo con carpinteros en unos setenta años.

Esta caja tiene una peculiaridad, ya que su antepenúltimo dueño la usó para “contener” los espíritus malos que trabajaba su abuelo, quien era un brujo de la ciudad de Valladolid y que trabajaba la magia negra.

Se la llevó a Mérida

Cuando muere el abuelo, los hijos heredan varias de sus cosas y tiran todo lo relacionado con brujería, pero la caja (foto) no tenían idea que servía para contener espíritus, por lo que una de las hijas se la llevó a su domicilio en Mérida.

Con el paso de los meses, escuchaba “golpes” que venían del interior y pensó que eran ratones, pero descubrió a las pocas semanas de observación que este no era el motivo y no había explicación lógica; por lo que por “precaución” decidió deshacerse de la caja (la cual usaba para poner ropa) y la regaló a unos vecinos, quienes después se lo dieron a otras personas que fueron las que por último se la dieron o vendieron a un anticuario, pero que no conocían la historia a fondo.

Hay que hacer notar que la caja esta trabajada para contener espíritus, pero eso no significa pero por tenerla sea malo. Mientras esté vacía y no se realice una invocación no puede desencadenar en nada negativo, pero no por ello deja de ser interesante el tenerla en exhibición; actualmente se encuentra en el Museo Paranormal, lista para que, quizás algún día, vuelva a servir para lo que fue usada por el hechicero.

(Fotos de contexto: redes)

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