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Enigmas: alux le pedía su ‘ofrenda’ a un trailero

Rollo: Jorge Moreno
Hoy les presentamos un relato que nos mandaron vía correo electrónico hace apenas un par de días y, sin duda, es muy interesante:

“Mi nombre es Guillermo, hoy te comparto uno de los relatos más enigmáticos de mi abuelo, de nombre Jorge, originario de Yucatán, ya que se me hace muy interesante y verídico, pues siempre he confiado en lo que él me cuenta y dice.

”Yo soy muy creyente de las energías, aunque nunca he tenido una experiencia paranormal, pero sé que varias personas antiguas han pasado por algo similar. Por cierto, él desde muy temprana edad está acostumbrado al trabajo de campesino, como leñador y trabajando en el monte.

”Mi abuelo hace mucho tiempo, en sus tiempos de juventud, relata una historia bastante peculiar. El era trailero y siempre hacia viajes en los lugares alejados de la civilización; contaré cómo lo vivió en carne propia:

‘Una vez fui a al pueblo de Kankí, que se encuentra en Campeche, para cargar maíz en un terreno de unos menonitas, y me acompañaba uno de ellos para guiarme. Eran alrededor de las 9 de la noche, era una noche cálida y sólo nos acompañaba la luz de la luna, que estaba en su máximo esplendor y los faros del tráiler.

’En ese entonces tuve que internarme unos 7 kilómetros en el vil monte para llegar a mi destino, y ya dentro del monte mi compañero me hace una advertencia poco entendible, me dice ‘cierra las ventanas’, lo cual reaccioné de una manera confusa ya que había demasiado calor.

’Sin embargo, hice caso a sus palabras, le pregunté por qué había que cerrarlas y me dijo ‘espera y verás’; después de la pronunciación de sus palabras, mis ojos se abrieron más de lo normal y mi ritmo cardíaco se aceleró al ver cómo frente de nosotros saltó un puma; por suerte, sólo cruzó y no pasó a mayores.

’Luego de lo sucedido, por fin logramos llegar al destino, en un terreno con sembrados de maíz, que pronto sería la carga que llevaría. El gentil y amable hombre me invitó a cenar y a darme un baño refrescante con agua de un pozo que se encontraba ahí.

’Después de todo eso, el menonita sacó de su bolsa un paquetito de dulces, y extrañado le pregunté para qué, y sólo me dijo ‘es para que no te molesten los aluxes’; confundido lo acepté y me dispuse a dormir en el techo de mi tráiler ya que había mucho calor.

’Eran las 11 de la noche, la paz y tranquilidad gobernaba, el canto de los grillos era un coro danzante por todos lados, ya no había tanto calor y se sentía la brisa fresca, en eso escuché unas risas distorsionadas casi inaudibles, veo a mi alrededor y sólo puedo ver un grupo de luces, como las luciérnagas.

’No le tomé importancia y seguí buscando mi sueño, en eso siento unas pequeñas piedrecillas cayendo en mi, las luces revoloteando por alrededor del tráiler y aún escuchaba esas pequeñas risas, en eso supe que se trataban de los dueños del monte, entonces me bajé cuidadosamente, asenté la bolsa de dulces en una piedra y me subí nuevamente al tráiler, después de eso no volví a escuchar nada y pude dormir tranquilo’.

”Hasta ahí el relato de mi abuelo, ésta es una de las experiencias que ha tenido él con los aluxes, pues afirma que estos duendes del Mayab ya no salen tan seguido o casi ya no hay, porque la destrucción de los montes ha hecho que ya no puedan hacer apariciones debido al crecimiento de la civilización. Les mando un saludo cordial desde Umán, Yucatán. Espero que salga publicado, ya que mi abuelo es fan del periódico De Peso y siempre compra su ejemplar”.

Servido Guillermo, te mandamos un saludo e igual para tu abuelo (no me dijiste cómo se llama), y también un saludo para todos los estimados lectores de esta sección, ya saben que pueden mandar sus relatos, los cuales publicaremos con mucho gusto.

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