A pesar de que el funcionario federal del INAH, Omar Vázquez Herrera cayó de volada a Yucatán para ver si lograba desenredar el relajito con los artesanos, guías y ejidatarios de Pisté, el Consejo Indígena de Gobierno de Pisté interpuso un amparo en contra del organismo, por la violación a los derechos de las comunidades indígenas, específicamente la maya, tras bloquearse el acceso principal a la zona arqueológica de Chichén Itzá.
Este amparo fue presentado en los Juzgados de Distrito con sede en Mérida, y es el primero que se promueve en contra del INAH tras el cierre de la entrada tradicional, ocurrido el pasado lunes 18 de mayo.
El caso empezó porque el Consejo Indígena exige que les abran de nuevo la entrada tradicional y que a ellos les den la exclusividad para vender sus “chácharas” y artesanías adentro del sitio arqueológico.
En una rueda de prensa, el jefe del INAH acompañado por las autoridades estatales, calmó las aguas, al parecer esto solo fue momentáneamente.
Aseguró que no van a sacar a la fuerza a ningún vendedor, sin embargo, dejó en claro que la entrada vieja se queda cerrada y que lo que viene es un nuevo reacomodo para que todos los artesanos queden alineados en un solo trayecto.
El funcionario precisó que los que ya vendían rumbo al Cenote Sagrado ahí se quedan si firman su carta compromiso, y los que estaban en la entrada vieja se moverán a ese mismo pasillo.
Además, avisó que todos tendrán un espacio asegurado en el nuevo mercado de artesanías del CATVI, así que los “boxitos” podrán hacer sus ventas adentro y afuera de la zona arqueológica.
Durante la plática se dijo que Chichén Itzá es el rey de las zonas arqueológicas en el país, pues al año recibe a más de dos millones de almas, lo que significa unas 8 mil visitas al día.



