Rollo: Celia V. Franco C.
Dicen que tener hijos te cambia la vida, te da otra perspectiva, afina tus prioridades y lo más importante te enseña lo que es el verdadero amor, en verdad puedo decir que todo es absolutamente cierto, sin importar nada, un hijo se convierte en lo más importante de la vida.
Yo tuve al mío unos meses antes de cumplir 20 años y sin duda alguna cambió mi vida, me hizo una mejor persona y me impulsó a romper mis propios esquemas, a ponerme metas más ambiciosas y a trabajar para lograrlas, todo para que él tuviera lo necesario y más.
Crecimos juntos, siempre con la ayuda de mi familia, pero al final del día éramos tu y yo. A pesar de los esfuerzos de todos los que lo rodeábamos no tuvo una niñez fácil, en gran parte porque un tercero se encargó de eso, sin embargo el tiempo ha acomodado las cosas y a pesar de las amargas experiencias, hoy te has convertido en un joven fuerte, inteligente, analítico y centrado.
Afortunadamente aprendiste del amor, del respeto y la tolerancia, te demostraste una y otra vez que tienes la capacidad para alcanzar cualquiera de las metas que te propongas, incluso las que a primera vista parezcan imposibles.
Tu has logrado lo que yo ni siquiera me atreví a soñar, tu dedicación, disciplina e inteligencia te llevaron a conocer el otro lado del mundo cuando sólo tenías 17 años, luego de ser el único estudiante del segundo grado de la preparatoria 1 de la UADY en ganar una beca para estudiar un verano en China.
Sin duda este fue un parteaguas en tu vida, y hoy, te has convertido en un universitario, lograste ingresar a una de las universidades más competidas del país para estudiar una carrera con la que habías soñado desde que eras un niño y todo gracias a tu empeño.
¡Eres grande mi vida!, tal vez no entiendas la magnitud de tus logros, pero en tu familia estamos más que orgullosos de ver como alcanzas cada uno de tus sueños y te conviertes en un hombre de bien, que nunca nadie te diga que no puedes, demuéstrate que si lo puedes soñar, lo puedes lograr. Se la única persona en decirte cuando es suficiente.
Ahora te toca dejar el nido, volar alto y lejos, hazlo sin parar, confía en la fuerza de tus alas, recuerda que siempre tendrás a donde volver, sigue iluminando la vida de las personas que te rodean, nunca olvides quién eres y que, aunque lejos, siempre estaremos para ti.
Gracias por hacernos más fuertes, más felices y enseñarnos a ver la vida a través de tus ojos.
¡Vive tus sueños mi niño!




