Más de 25 mil bóvedas en el Cementerio General y otras 38 mil en Xoclán forman parte del enorme inventario de la última morada de Mérida, y entre ellas hay algunas que llevan tanto tiempo sin mantenimiento que hasta la maleza y los árboles ya echaron raíces.
Pero que una bóveda luzca abandonada no significa que el Ayuntamiento pueda llegar y quitarla de buenas a primeras, aclaró Guadalupe Uxul, jefa de Panteones de Mérida.
“Nosotros no quitamos bóvedas. Mientras ellos vengan y le den mantenimiento, nosotros aquí con gusto los vamos a atender siempre”, aseguró la funcionaria.
Explicó que cuando una bóveda presenta maleza, árboles crecidos o incluso vegetación que invade otros espacios, primero se busca al titular para que atienda el problema. Si no hay respuesta, familiares o interés alguno, entonces comienza un procedimiento administrativo denominado “estado de abandono”, mediante el cual se realizan diversas notificaciones para que el ciudadano se acerque y regularice la situación.
“Es un proceso que está totalmente documentado, un procedimiento en el cual se hacen notificaciones al ciudadano, sobre todo para notificarles que necesitamos que se acerquen a resolver su tema”, detalló Uxul.
Y aquí viene la parte importante: si después de las notificaciones el titular continúa sin acercarse, la autoridad puede avanzar con otros trámites administrativos para determinar la recuperación de la bóveda y darle mantenimiento.
Sin embargo, el nuevo reglamento apenas entró en vigor, por lo que todavía no se han realizado exhumaciones en esta administración bajo estas nuevas disposiciones. En el caso del Cementerio General hay un cuidado especial por tratarse de un espacio declarado patrimonio cultural.
Uxul explicó que cualquier movimiento o exhumación deberá cumplir con el procedimiento correspondiente y ser publicado en la Gaceta Municipal. Para llegar a una recuperación, deben realizarse tres publicaciones en gaceta, después de lo cual se puede avanzar conforme al procedimiento establecido.
Respecto a las bóvedas a perpetuidad, la funcionaria fue clara: el derecho no se pierde mientras viva el titular. Al fallecer, la perpetuidad termina, pero puede continuar si existe un beneficiario nombrado ante Panteones o un testamento. De lo contrario, la bóveda puede entrar en el proceso de recuperación y posteriormente manejarse mediante derechos refrendables cada tres años.
Por ello, Panteones lanzó el llamado a los ciudadanos para que se acerquen a revisar su situación. La renta de una bóveda actualmente cuesta 30 UMAS, alrededor de 6 mil pesos, aunque el costo depende del servicio. Y el mantenimiento de cada bóveda corre por cuenta de los usuarios: el Ayuntamiento limpia calles y pasillos, pero la última morada es responsabilidad de quien la tiene.
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