Malek Abdala Hadad muestra el rincón de su casa y su vida en el que tiene un altar por este deporte.

Rollo: Félix Zapata/Flashazos: Victoria González
La lucha libre despierta pasión, emoción y hasta une a familias enteras. En Yucatán esos calificativos se enmarcan en una persona de origen libanes pero con raíces mexicanas.

Malek Rashid Abdala Hadad, director general del Palacio de la Música en la capital yucateca, y quien se considera un verdadero fanático del pancracio y ahora, gracias a la lente de De Peso,permite conocer los gustos y atractivos que a lo largo de su vida ha ido coleccionando y acomodando en su hogar, donde tiene un espacio específicamente al arte del catch.

Desde muy niño, el ahora padre de familia creció con ese gusto por doña lucha. “Creo que nací con eso, desde que tenía la oportunidad de jugar con mi papá (José Antonio), que tenía sobrepeso, y a pesar de que (él) no podía hacer ningún deporte se ponía en la cama y ponía alrededor de su cuerpo almohadas para que me tire sobre él”.

Recordó que la famosa plancha era el movimiento que realizaba mucho con su padre, el cual incluso un día: “lo le lastimé una vértebra y terminó en el hospital. Desde ahí empezaron a adentrarse mis papás en el deporte y empezaron a llevarme a las luchas en Chetumal”.

En esas visitas a la arena en la capital quintanarroense, de donde es originario, dijo que a los nueve años le cayó accidentalmente don Raúl Vidal, figura de la lucha en esa entidad. De ese momento, emocionado y sonriente relató: “recuerdo que me cayó encima, hasta ahora tengo mi cicatriz y para mí eso es un orgullo”.

Además de ver lucha en esos pequeños espacios tuvo el gusto de presenciar funciones en la Arena México, Coliseo y por supuesto en el Poliforum Zamná.

Su pasión por el deporte es extensa, pero el fútbol y la lucha son sus dos gustos más relevantes. Tanto es el amor por el cuadrilátero que en su hogar tiene un bar personal llamado “Talibar”, donde la decoración es netamente dedicada a las llaves y contralles donde se pueden ver máscaras, muñecos, cuadros, tazas, rings y hasta unas sillas de luchadores.

¿Qué significa para ti, la lucha libre?

“Para mí los luchadores son superhéroes. Para mí el que le quiten la máscara a uno es como que me digas, la persona ya no es superhéroe, es un ser humano normal, entonces significa todo”, externó Malek quien ahora le transmite esa pasión a sus tres hijos, el mayor que ya hasta pega  “pierrotazos”, y a los más pequeños quienes poco a poco van conociendo ese gusto.

“Mucha gente dice que es falso, que fingen todo, pero es un espectáculo maravilloso que ya de grandes vamos a desahogarnos y vale la pena imaginarse que es real. De inicio se la rifan, se tiran, se golpean. Para mí eso significa mezclar entre la cultura popular, lo imaginario y los héroes de carne y hueso”, detalló quien desde chaval adquiría sus muñecos y máscaras.

De esos juguetes, los muñecos fueron especiales pues formaron parte importante de su amor a la lucha, ya que su cuarto se convertía en una arena donde los torneos enardecían a la afición que llenaba las gradas hasta que su madre, doña Lizbeth, le hablaba para comer y detener así, por un momento, los moquetazos.

“Mi mamá regaló todos los juguetes como en Toy Story, los juguetes cambian de dueño pero dije que no podía ser, entonces recuperé los luchadores que tuve de niño”, puntualizó.

Pero la historia de su adoración por la lucha sigue, esto lo conocernos en una segunda tanda en la que conoceremos el objeto más preciado, sus ídolos, el amor que junto a su esposa los sigue uniendo más y el luchador que lo sorprendió con algo que se ha convertido en un valor sentimental.

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