La banda del sector porcícola se pronuncia ante declaraciones de Relator Especial
Hay chisme, y es que la discusión sobre el impacto ambiental de la porcicultura en Yucatán ha cobrado relevancia en los últimos días tras declaraciones del Relator Especial de Naciones Unidas, Marcos Orellana, sobre sustancias tóxicas.
Resulta y resalta que representantes del sector porcícola en Mérida han llamado a evitar posturas polarizadas y a centrar el debate en evidencia que se pueda checar. La Asociación Ganadera Local de Porcicultores de Mérida señaló que los retos ambientales en el estado son reales, pero advirtió que no deben abordarse mediante generalizaciones que, aseguran, descalifican a toda una actividad productiva.
La porcicultura para los yucas es estratégica. De acuerdo con datos del propio sector, el estado aporta alrededor del 12% de la producción nacional de carne de cerdo y genera más de 30 mil empleos directos e indirectos. En los últimos años, productores han establecido acuerdos con autoridades federales como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Comisión Nacional del Agua (Conagua), además de invertir en infraestructura para el tratamiento de aguas residuales en decenas de unidades de producción.
Sin embargo, organizaciones sociales y ambientales han cuestionado los efectos de esta industria en los recursos hídricos y en comunidades cercanas a las granjas, lo que ha intensificado el debate público.
Ante ello, la banda del sector porcícola afirmó que no rechaza el escrutinio y que, por el contrario, ha participado en procesos de diálogo con autoridades de distintos niveles de gobierno. También sostuvo que existen avances en materia de regulación, sostenibilidad e innovación, aunque reconoció que aún hay áreas que requieren mejoras.
En su posicionamiento, los meros meros solicitaron mayor transparencia en las evaluaciones internacionales recientes, incluyendo los criterios, consultas y evidencia utilizados para sustentar las conclusiones difundidas públicamente.
Especialistas coinciden en que el desafío radica en encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la protección ambiental.





