Enigmas: 2 mil posesiones demoniacas al mes en Yucatán

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POR JORGE MORENO

La semana pasada dio mucho de qué hablar una noticia de la Arquidiócesis de Yucatán, la cual informó que realizará (del 2 al 6 de marzo) un curso intensivo de formación dirigido a agentes pastorales y fieles interesados en aprender a identificar y canalizar correctamente casos de posesiones demoníacas, evitando confusiones con padecimientos de salud mental o situaciones derivadas de prácticas esotéricas.

Estos cursos se realizarán a través de la “Pastoral de la Consolación y el Ministerio de Exorcistas”, en el Santuario del Divino Niño Jesús (parroquia de Cristo Rey); sin embargo, dieron un dato que, aunque sorprendió a mucha gente, dista mucho de la realidad.

Mencionaron que, en la última década, “se han analizado 230 casos relacionados con presuntas manifestaciones extraordinarias, de los cuales 15 fueron considerados posibles casos de posesión, tras un proceso de discernimiento que incluyó evaluaciones espirituales, psicológicas y médicas”.

Esta cifra se queda corta, ya que si sumamos a todas las otras religiones que hacen este tipo de actos (liberaciones y exorcismos), así como a gente laica capacitada para lo mismo, la cifra es de aproximadamente dos mil casos al mes.

Y si usted considera que dos mil posesiones al mes tan solo en Yucatán es un número muy alto, le doy otro dato: en el año 2008 se creó un “Ministerio del Exorcismo” en el estado de Querétaro debido a que se registraban ¡7 mil casos al mes! (ese estado de la República tiene una población similar a la de Yucatán).

Los casos más sonados

A lo largo de mis 23 años dedicado a la investigación paranormal, me ha tocado estar en decenas de casos reales, tanto en exorcismos católicos como laicos, y he podido comprobar que a veces la ficción supera a la realidad.

Aunque por obvias razones no podemos dar nombres, les puedo asegurar que Mérida es, por mucho, el municipio con mayores casos, seguido por Kanasín, Tizimín, Ticul, Hunucmá, Umán y Tekax.

En algunos casos he obtenido autorización por parte de las familias para grabarlos y presentarlos en mis conferencias, no por morbo, sino para que la gente sepa que esto es una realidad y lo puedan prevenir, ya que hay personas —incluso católicas— que piensan que esto no ocurre en México, ni mucho menos en Yucatán.

Por cierto, en cuanto al curso que mencionamos, hay que aclarar que no está dirigido a personas que crean estar bajo influjo maligno. Estos casos serán atendidos gratuitamente a partir del 9 de marzo en ese mismo sitio.

Cuando esta noticia se viralizó en redes sociales, mucha gente me estuvo etiquetando y preguntando si tomaría dicho curso; sin embargo, les mencioné que tanto este curso (básico) como el segundo módulo (más avanzado) los tomé en la Ciudad de México hace aproximadamente quince años, además de otros estudios adicionales.

¿Por qué se piensa que casi no hay casos de exorcismos?

La respuesta es simple: aún se considera un tabú y, por lo general, se guarda el secreto. Es muy posible que usted, amigo lector, tenga a un vecino en su calle que haya sido víctima de una posesión diabólica y le hayan realizado un exorcismo para curarlo sin que usted se entere, ya que es algo que casi ninguna familia presume.

Hablando de la religión católica, basta con que usted se dé una vuelta por la parroquia de Cristo Rey en los días en que hay liberaciones para que se dé cuenta de la cantidad de personas que asisten; y en las otras religiones, ni qué decir.

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