¿PAN de muerto? en lo electoral
Las alarmas están encendidas en el cuarto de guerra de Acción Nacional. Un tracking mensual, que circula con extremo hermetismo entre la dirigencia, encendió un semáforo rojo difícil de ignorar: por tercer mes consecutivo, las mediciones internas confirman la caída sistemática del PAN, mientras Morena consolida su crecimiento en prácticamente todo Yucatán.
El retroceso azul resulta especialmente severo en el interior. En el Distrito 1, con cabecera en Valladolid y dominio territorial en el oriente, Morena alcanza 60 por ciento de la intención de voto, frente a apenas 9 por ciento del PAN.
La radiografía es similar en el Distrito 5, que abarca el corredor sur y poniente, desde Ticul hasta Umán: el partido guinda registra 50 por ciento y Acción Nacional solamente 10 por ciento.
La costa tampoco ofrece respiro. En el Distrito 2, con cabecera en Progreso y que incluye buena parte de la antigua zona henequenera, Morena domina con 55 por ciento, mientras el PAN llega a 12 por ciento. En estas tres demarcaciones rurales y costeras, el PRI y Movimiento Ciudadano permanecen entre 4 y 6 por ciento, sin fuerza suficiente para disputar la ventaja.
El escenario urbano y metropolitano sacude todavía más la narrativa de resistencia blanquiazul.
En el Distrito 6, de reciente creación y que concentra buena parte del crecimiento demográfico del sur metropolitano y Kanasín, Morena tiene 42 por ciento, contra 16 por ciento del PAN. En el Distrito 3, correspondiente al poniente y noroeste de Mérida, la distancia también supera los veinte puntos: 40 por ciento para Morena y 19 por ciento para Acción Nacional.
Pero el dato que realmente inquieta a la estructura panista está en el Distrito 4. El histórico bastión azul del norte y noreste de Mérida hoy coloca a Morena adelante con 30 por ciento, frente a 22 por ciento del PAN. La única tabla de salvación es el elevado número de indecisos: 38 por ciento, la cifra más alta del estado. Es ahí donde todavía podría cambiar la historia.
Los números explican por qué las cúpulas ya preparan operaciones de repliegue. El problema no consiste únicamente en recuperar el interior o contener a Morena en la zona metropolitana. Según sus propias mediciones, la inercia guinda penetró en territorios que el PAN consideraba blindados. Y cuando hasta las fortalezas aparecen en rojo, la discusión deja de ser cómo avanzar y comienza a centrarse en qué territorio todavía se puede defender.
