Un maratón de carcajadas, de esas que te sacuden hasta el tuétano y te dejan el corazón contento, se armó en el teatro “Daniel Ayala Pérez” de la Sedeculta.
La pachanga fue por el Día del Teatro Regional Yucateco y los 54 años del Teatro “Héctor Herrera”, ese templo de la risa que desde 1970 —allá por la calle 64 entre 65 y 67, mero en el Centro— ha sido la casa del gran “Cholo” y su tropa.

En el escenario se treparon “Los Chetos”, Octavio Ayil, Erik Santoyo, Mario Herrera “Mario III” con Fernando Herrera “Cheto”, la tremenda Alicia García “Xpet”, y los hermanos Mario y Daniel Herrera, “Dzereco” y “Nohoch”. Cada quien con su estilo, pero todos con la misma receta: sátira sabrosa, doble sentido travieso y esa picardía yucateca que nunca falla, como la cochinita en domingo.
Pablo Herrero Quezadas, mero mero de Desarrollo Artístico en la Sedeculta, recordó que hablar de Héctor Herrera “Cholo” es como abrir el baúl de la historia viva del teatro regional. Su legado es un espejo de la vida diaria, con humor que abraza y conecta, con raíces mayas que se sienten en cada chiste, cada canción y cada palabra.

La noche fue puro agradecimiento: a las actrices, actores, músicos, dramaturgos, técnicos y promotores que han mantenido viva esta tradición que nos define. Y entre cada sketch, el joven Alejandro González puso la nota musical con “Presentimiento”, “Flor de Azahar” y “Sólo tú”.

Cuando bajaron las luces y se cerró el telón, quedó claro que el teatro regional yucateco sigue latiendo fuerte en el corazón del pueblo. Entre aplausos, complicidades y recuerdos, se reafirmó lo de siempre: mientras haya quien cuente historias con picardía y quien las escuche con el alma abierta, esta tradición seguirá creciendo, luminosa y viva, como la risa que la sostiene.
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