Rollo: Jorge Moreno
Se han cumplido tres años desde que me llegó un “objeto maligno”, el cual, a decir de mucha gente, se ha vuelto en todo lo contrario, pero vayamos por partes.
A fines de abril de 2023, un seguidor de Facebook me mandó un par de fotos que le tomó a un extraño y macabro muñeco que se encontraba sobre la barda de una casa en la colonia San Damián, cerca del hospital Juárez en Mérida. Me comentó que había pasado por esa calle y, al verlo asentado en el muro, le pareció que podría ser algo de brujería.
Las fotos me las mandó en domingo por la noche, varias horas después de que las había tomado, y debido a que yo no estaba en Mérida, no pude ir a ver ese raro objeto. Además, tomando en cuenta que estaba en la calle, pensé que, a lo mejor, si iba hasta el día siguiente ya se lo habría llevado alguna persona.
Tres días después, me contactó otro usuario de redes sociales para decirme que una amiga de él obtuvo un muñeco que ya no quería tener porque le daba miedo y había sido de su padre. Me mandó una foto y, para mi sorpresa, se trataba del mismo que había aparecido en aquel muro días antes.

¿Muñeco malo o bondadoso?
Al día siguiente me fue a ver al Museo Paranormal. Trajo el muñeco y me dijo que era del papá de su amiga, que lo había tenido por una semana e incluso hablaba con él, que el ser inanimado le decía “cosas malas”, y que había sido usado para hacer brujería vudú.
Ella no pudo averiguar quién se lo entregó, entonces, por precaución, prefirió hacer un trato o intercambio con su progenitor para quitarle el muñeco, pues sentía que ya le estaba afectando.
Al tenerlo en su casa, comenta que sintió que el muñeco se movía solo. Quizás solo fue sugestión, pero sin duda ya no lo quería tener ahí. Fue así como contactó a su amigo para pedirle que se deshiciera de él, y éste me lo trajo.

No se vende en tiendas
Al observar detenidamente el muñeco, nos dimos cuenta de que no es un muñeco comercial, es decir, no está hecho en serie ni se vende en tiendas. Lo tosco de sus pies, parte de su cara y manos, nos hace pensar que fue creado de manera artesanal.
Mide poco más de un metro de altura y su aspecto, en realidad, es macabro. Investigando al respecto, descubrimos que es un personaje del vudú haitiano conocido como Papá Legbá, o simplemente Legbá, y es el protector del mundo espiritual y el mediador entre el hombre y los “Loa” (espíritus o dioses menores).
Él es quien permite o autoriza a los hombres de todo el mundo hablar con los espíritus o con los dioses; por ello, habla y domina todos los idiomas y, por ende, es quien abre o cierra los portales hacia el más allá.
Este personaje puede ser usado tanto para magia negra como para magia blanca; es decir, al tener a Papá Legbá se puede hacer el bien (principalmente es usado para curar enfermedades) o hacer el mal (venganzas), todo depende del tipo de ceremonia que se realice.
Incluso, cuando subí un par de videos a redes sociales, mucha gente empezó a decir que el muñeco parecía seguirte con la mirada, aunque, a decir verdad, esto podría tratarse de un efecto óptico.
Parecido a personaje de Disney
Por cierto, cuando subimos las fotos a redes sociales, varias personas empezaron a comentar que se parecía al “doctor Facilier” o “el hombre sombra”, personaje que aparece en la película de Disney, «La Princesa y el Sapo».
En efecto, al estar ambientada esa película en Nueva Orleans (lugar donde el vudú tiene una gran influencia), usaron las características físicas de Legbá para que este fuera el villano principal del largometraje.
Tras quince días de investigar al misterioso muñeco y de consultar a expertos en el tema del vudú, llegamos a la conclusión de que este fue usado y ritualizado para absorber y nulificar la mala vibra de las personas, pero también se puede usar para magia negra, aunque para esto último se requiere de un ritual especializado.
En Museo Paranormal
Ahora aquí viene lo interesante: a fines de 2023 se empezó a exhibir en el Museo Paranormal (en la sala de brujería) y, extrañamente, desde fines del año pasado mucha gente ha regresado a verlo porque dicen que le han pedido cosas (siempre peticiones positivas) y les ha cumplido.
Al grado de que han corrido la voz y, debido a ello, vienen familiares, amigos y conocidos, ya sea por curiosidad o realmente para pedirle algo.
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