El huracán «Melissa», tocó tierra en Cuba durante la madrugada del miércoles como huracán categoría 4, con vientos sostenidos de más de 200 km/h, degradándose a categoría 3 tras su impacto en tierra firme. El fenómeno provocó inundaciones severas, crecidas de ríos y deslizamientos de tierra en el oriente cubano.
En Cuba, el centro del huracán impactó en Guamá, una zona rural y montañosa situada a 40 km al oeste de Santiago de Cuba, donde los vientos de más de 200 km/h y las lluvias torrenciales arrasaron viviendas, cultivos y carreteras. Autoridades locales informaron de inundaciones generalizadas desde Santiago hasta Guantánamo, donde más del 35% de la población fue evacuada preventivamente.
Actualmente, «Melissa» ya es categoría 2 y salió esta mañana al océano Atlántico tras azotar durante la noche y madrugada el este de Cuba
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC), el fenómeno se localiza 56 kilómetros al norte de Santiago de Cuba, con vientos sostenidos de 165 km/h, rachas más intensas y una presión barométrica de 968 hPa. Se desplaza al norte-noreste a 22 km/h y se espera que mantenga esa trayectoria rumbo al centro y sur de las islas Bahamas, a donde llegaría al final del día.
El sistema ha sido atrapado por una vaguada que lo conducirá hacia las islas Bermudas y posteriormente al norte del océano Atlántico, sin representar peligro para la península de Yucatán, debido a su lejanía y dirección pronosticada.
Según reportes preliminares, al menos 10 personas murieron y varias se encuentran desaparecidas en Haití, específicamente en Petit-Goâve, al sur del país, luego del desbordamiento del río La Digue causado por el paso del huracán. Decenas de viviendas colapsaron y algunas personas permanecen atrapadas bajo los escombros.
Destrucción en Jamaica
Antes de llegar a Cuba, «Melissa» dejó una huella de devastación en Jamaica, donde fue considerada la tormenta más fuerte jamás registrada en esa nación caribeña. En la parroquia de Santa Isabel, al suroeste del país, “todo quedó bajo el agua”, reportaron las autoridades, con más de 500 mil residentes sin electricidad.
El primer ministro Andrew Holness confirmó daños a hospitales, viviendas, comercios e infraestructura vial, aunque hasta el momento no se han registrado muertes confirmadas. Videos difundidos en redes sociales muestran árboles caídos, carreteras destruidas y techos arrancados por la fuerza del viento.





